Visita al Centro de recuperación de primates: Rainfer

Redacción: Jose Escudero Ramos. 13 de enero de 2019

El sábado 12 de enero hemos realizado una visita “familiar” al centro de recuperación y rehabilitación de primates RAINFER.

¿Qué ha hecho especial esta visita? Que hemos ido mi hija, su amigo “especial” Iñaki y la mamá de María, Nines, mi querida exmujer, que poco me gusta esta palabra. Hemos vivido un día muy especial, demostrando que las familias de padres divorciados pueden llevarse bien. Y que hemos disfrutado y aprendido mucho, sobretodo nos hemos concienciado de una realidad que la sociedad del bienestar quiere que pase desapercibida aunque por suerte cada vez cuesta más silenciar ciertos hechos.

Rainfer es un centro de rescate y rehabilitación de primates creado en 1995 por Guillermo Bustelo y la Fundación Chimpatía. Personalmente me llevé una pequeña desilusión cuando me enteré de que los primates que aquí viven, morirán aquí, no pueden ser devueltos a sus hábitats por diferentes motivos que explicaré a lo largo del presente texto.

Nada más llegar nos invitan a que pasemos a un salón de actos donde nos cuentan la labor que hacen y cómo están las cosas por el mundo de los primates.

El primer problema que hay en la actualidad es la deforestación debido a que se están arrasando los bosques para plantar palmas para hacer el tan nocivo aceita de palma que se usa para alimentación, aunque cada vez menos, y para biodiesel, cada vez más. Provocado por esa deforestación, los primates se pelean más entre ellos por mantener un trozo de territorio, pero lo peor es que, al no haber selva, los chimpancés o gorilas se ven más, por lo que son más fáciles de cazar por los furtivos. Los primates están muy valorados en el mercado negro, sobretodo las crías, se destinan a ser vendidos como mascotas, para circos o atracciones y reclamo en pequeños locales de turismo.

Nuestros primos, los primates, son muy parecidos a nosotros, viven en familias, en grupos y cuando se sienten solos sufren como los humanos. El estar aislados es una tortura para ellos, por eso nos invitan a reflexionar la idea de que los primates, por muy pequeños que sean, no son mascotas, no pueden vivir en casas con humanos. Cuando son pequeños son lindos, se les puede adiestrar pero según crecen, su instinto animal puede resultar peligroso, se vuelven impredecibles, por lo que a la menor prueba de su agresividad son abandonados. Durante el recorrido por las instalaciones nos cuentan casos terribles, en más de una ocasión se me escaparon algunas lágrimas ¿cómo puede ser tan salvaje el ser humano? Se supone que somos la raza más inteligente del planeta, ¿en qué corazón cabe hacer daño gratuitamente a los animales?

Los otros usos a los que van destinado la venta de primates es para los circos u otras atracciones y nos cuentan que se les enseña a base de torturas, han encontrado a chimpancés y otros primates con los dedos cortados o con colmillos y dientes arrancados. Aprenden a base de estar aislados y torturados, muertos de miedo, si no aprenden se les tortura hasta que ceden ante el bípedo considerado humano.

Los primates también sufren de fobias, miedos y depresiones. Nos cuentan casos terribles de un mono capuchino con tal depresión que no socializa con ningún otro compañero del hábitat, está todo el día sólo en un rincón de su enorme “jaula”. Eso pasa con muchos de los habitantes del centro, tienen miedo por las programaciones a las que se han visto expuestas durante sus vidas.

Los animales en el circo, especialmente nos hablaron de los primates, son útiles los primeros años de vida, los otros aproximadamente cuarenta se convierten en una carga, así que los venden a particulares o los abandonan.

También sufren maltrato los animales que están adiestrados para el cine, por suerte cada vez se hacen más grabaciones digitales de animación por ordenador, pero para eventos o para algún programa de televisión los animales se siguen usando y esos, para que sean dóciles, han pasado por una programación de adiestramiento antinatural y dolorosa.

Nos piden que para acabar con la “normalización” de estas cosas, no compartamos fotos ni videos de animales, aunque parezcan muy bonitos y tranquilos. Nos hablan del caso de una imagen de un gorila que sonreía, junto a la foto se leía un texto tipo “que feliz es”, pero el animal cuando muestra los dientes es que está nervioso y tiene miedo, es la forma de defenderse, enseñando su fuerza y poder, sus armas. Por lo que la foto viralizada cuenta una mentira.

Seguro que habéis visto el vídeo de un osezno intentando subir por la empinada falda de una montaña nevada, arriba esperaba su madre osa muy nerviosa, el video era acompañado por un mensaje de superación, como algo positivo. Lo que no dicen en los mensajes que recibimos es que ese osezno cayó porque la familia huía de un dron. La tecnología y ese ansía de captar las mejores imágenes, cuanto más cerca y real mejor, hacen mucho dato a la naturaleza, a los seres vivos. Y no captan la realidad, se supone que un fotógrafo no puede interferir en lo que fotografía, ha de ser testigo no parte activa para que pasen las cosas que va a fotografiar.

Nos piden que cuando vayamos de turismo, no nos hagamos fotos con los animales que podemos encontrar en hoteles, en restaurantes o calles típicas pues detrás de esos animales suele haber maltrato y la forma que tenemos de actuar contra eso es no demandándolo.

Dejemos de normalizar las imágenes mal utilizadas, dejemos de hacernos fotos con los animales que no son mascotas.

También nos dicen que se pueden comprar primates a través de internet, incluso se ofrecen desde algunas páginas de supuestos “centros de rescate” pero eso es mentira, los centros de recuperación no crían para que estén en cautiverio. Hay un gran negocio en torno al tráfico de animales.

Rainfer nos pide que no demos pistas sobre dónde tienen el centro de recuperación porque reciben amenazas de ciertas personas a las que les han quitado sus mascotas. He de decir que en todo el recorrido han contado casos terribles pero no han hecho ningún tipo de apología en contra de los circos o zoos, eso si, nos piden que defendamos el uso de los zoos como lugar de rescate de animales.

Cuando vamos a los zoos gritando y haciendo ruidos no nos damos cuenta de que eso provoca ansiedad y miedos en los animales. Esperemos que la concienciación llegue a todo el mundo y los directores de esos centros hagan lo posible por ofrecer la calidad de vida que se merecen los animales.

Rainfer sobrevive gracias a la colaboración social, puedes elegir la mejor forma que se adapte a ti o a tu familia visitando su pagina web http://rainfer.com.

Ahora en invierno tienen la campaña de calefacción. Pagan 4.000 euros al mes, estos meses de frío. Entre veterinarios, comida y gastos de mantenimiento, necesitan 13.000 euros al mes. Gastan 2 toneladas de comida al año, suele ser verduras y fruta porque no tienen dinero para carne. Tienen 120 animales, 25 tipos de primates diferentes. Trabajan 10 personas en el centro más los voluntarios que van viniendo a lo largo del año. Hacen amenas actividades para colegios y universidades. Nos cuentan que los niños hacen unas “bombas de comida” para que los monos puedan jugar, desarrollar habilidades y comer.

Como mencioné al principio del artículo, los primates rescatados nunca volverán a su hábitat natural porque pueden contagiar o contagiarse de enfermedades que no hay en las selvas, ni tienen defensas para los virus con los que se puedan topar. Nos repiten varias veces que todo el personal que trabaja aquí se ponen varías vacunas y tienen mucho cuidado en no contagiar nada, si un trabajador tiene un simple herpes labial, no se le permite entrar en contacto con los primates porque ese herpes puede ser mortal para ellos.

En el centro se rehabilitan las capacidades naturales de cada primate, o eso intentan porque muchos de ellos llegan en estados lamentables. Tienen amplias zonas donde pueden saltar y zonas con maderas y gomas de mangueras viejas donadas por los bomberos, con lo que hacen hamacas y otros simpáticos juegos con los que desarrollar sus capacidades innatas, consideran que también es importante cuidar de su psicología pues vienen, la gran mayoría, muy tocados. Son animales con cerebros de mucha actividad, cuando se ven encerrados, aislados y con miedos desarrollan hábitos perniciosos, repetitivos, constantes, conocidos como “estereotipia”.

Durante el recorrido, nos dicen, no se puede fumar a pesar de estar al aire libre, porque algunos monos han estado en lugares donde se les enseñó a fumar y les daban cerveza o alcohol y al ver u oler el tabaco se pueden poner nerviosos y agresivos. También hay casos en los que se les obligan a vestir de mujer. Nos han contado casos tan terribles que cuando me he enfrentado a la pantalla en blanco del ordenador para transcribir las ideas que me vienen a la mente, no he podido reprimir más lágrimas de impotencia.

He preguntado a mis compañeros de visita que conclusiones han sacado del día y la principal es que está muy mal pensar siempre en nosotros mismos y no en la vida que hacemos pasar a los demás.

Hemos sentido el lado enternecedor por los que cuidan a los animales, se conocen todos los nombres de los 120 primates que tienen y por otro lado triste, por la crueldad que demuestra el ser humano y porque no puedan volver a sus hábitats naturales.

Para mí, ese es el principio del cambio, ser conscientes de lo que estamos haciendo mal para poder mejorar. Las generaciones que vienen nos van a dar, nos están dando, una gran lección en cuanto a respeto a la naturaleza y el medio ambiente, gracias, entre otras cosas, al trabajo de Rainfer y la Fundación Chimpatía y a personas como la primatóloga británica Jane Goodall.

Todavía tengo la mirada triste de estos inteligentes primates en mi retina y me pregunto si ellos harían lo mismo con nosotros si estuviesen en nuestro lugar… a mi mente me viene la vieja película Greystoke, la verdadera leyenda de Tarzán, el conde de Greystoke…deja la pregunta sin responder.

En nuestro paseo pudimos observar cómo los primates defienden su terreno, nos han mostrado su fuerza y sus dientes nada más vernos llegar. El macho o la hembra dominante nos mira a los ojos desafiando, hasta que bajamos la mirada, entonces se siente tranquilos, hemos entendido el mensaje.

Si sufren al vernos, quizás deberíamos cambiar el sentido de la visita para no hacerles sentir tan nerviosos, agredidos, amenazados. Ya han sufrido bastante en sus anteriores vidas. Estoy seguro de que si los visitantes invierten más tiempo en ver vídeos de cómo actúan los primates cuando no son observados y nos cuentan, como lo han hecho, lo que sufren de estrés al vernos, entenderemos perfectamente el sentido de la visita al centro. Nuestra intención es conocer y apoyar el centro de rehabilitación y recuperación, queremos conocer y ver que hacen las cosas lo mejor que saben y si además podemos evitar hacer sufrir más a sus huéspedes, mejor que mejor.

Sea como sea, Rainfer hace un gran trabajo, lo mejor que saben, tienen mucha experiencia y aprenden más día tras día. Según nos dicen el cuerpo del SEPRONA también ayuda a la preservación de la vida animal, el único problema con el que se encuentran es la lentitud en la burocrática justicia.

Confío en que, poco a poco, vamos a poder cambiar las cosas para mejor. Dejando esas semillas en nuestros hijos, estamos creando conciencia en las nuevas generaciones y eso siempre es bueno.

Soy optimista.

Gracias Fundación Chimpatía, Gracias Rainfer, por cuidar de la mejor manera a nuestros primos lejanos.

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