Segunda visita al Leprocomio

Redacción: Desam. Ferrández
Limpio, Paraguay. 28 de noviembre de 2018

 

El 25 de noviembre realice la segunda visita al Leprocomio de Santa Isabel en Sapucai.

Para poder salir con la excursión que organizó Walter de “Amigos Solidarios” tuve que irme el día de antes a dormir a su casa.

Un montón de dudas se agolpan en mí mente…me voy a ir a dormir yo sola a casa de un desconocido…E incluso cuando ya estaba dirección a casa de Walter me preguntaba:

Desam “¿donde está tu miedo?”, “No hay miedo” me respondo, observaba mí cuerpo, lo revisaba de abajo arriba, sin encontrarlo. Confío ya en las señales que mí cuerpo me manda, creo que en este momento en el que me encuentro, mí cuerpo me avisaría de cuando hay algo que no quiere.

Insistía, ¿te estás dando cuenta de donde te metes, por ir al Leprocomio?

¿De verdad será preciso? Siendo que ya has ido, ya lo conoces, ¿por qué este empeño?

Y me respondía a mí misma ¿y por qué no?

Nada en mí cuerpo se resiste, lo he repasado varias veces para no meterme en donde nadie me llama.

Confío, confío en que a estas alturas tengo un chivato que me dirige para mí mayor bien y el de toda la humanidad.

Me dejo llevar por el barrio nuevo al que me tengo que adentrar para llegar a mí destino, tengo miedo porque no paran de decirme que tenga mucho cuidado, que me pueden robar y no sé cuántas cosas más, sin embargo pregunto en varias ocasiones a los transeúntes para verificar que voy por el camino adecuado y todos son súper amables, ja, ja, ja.

Llego muy bien a mi primer destino, ¿y qué encuentro? gente amable, implicada, sonriente que me besan, me aceptan, me dan su cama y sus risas, descansa, Desam. Por eso mi cuerpo no daba señales de aviso, voy a vivir otra mega experiencia de esas que he de vivir, para poder compartir el lado solidario de los corazones paraguayos.

En la casa de Walter me acoge su hermana Norma y la voluntaria Edith, dormimos las tres en la misma pieza. Al levantarse buscan “el rosario” afanósamente, esto me llama la atención y les preguntó cual es la razón de esa búsqueda y si lo necesitan en ese momento, soy un poco preguntona ya que me gusta informarme, “¿acaso lo llevas encima?” le dije y me responde, “claro que lo llevo encima”, “pero ¿no estarás todo el día rezando?” insisto, “no”, me responde, “por ejemplo por la mañana cuando me voy a trabajar yo voy rezando y luego lo pongo en el bolsillito y él va haciendo. ¡¡Ah!! Y por la noche descansa debajo de la almohada, velando mis sueños”. Como pude observar durante esta excursión hay muchos seres con el rosario en el cuello, ahora pienso que seguramente no lo llevan de adorno, en lugar de meterlo en el bolsillo luego de utilizarlo, se lo cuelgan al cuello para que “siga haciendo” su tarea.

Este tipo de fe a mí me llama mucho la atención porque en España la hemos perdido, además ellas oran por los demás, aprovechan sus oraciones para orar por otra persona que saben que está enferma, que tiene algún tipo de necesidad para que todo vaya bien, se implican en cualquier causa, es su manera de vivir. De hecho Norma me contó que una amiga suya, estaba pasando por una época muy mala de depresión porque le habían pasado muchas situaciones delicadas, y vivía un momento muy complicado, Norma como buena amiga le regaló un rosario y le aconsejó que cuando le viniera un pensamiento negativo o triste que rezara, en cuanto viera que tenía mal recuerdo, que rezara, cuando viera que se iba abajo, que rezara y que se dejará de pastillas, al cabo de los meses la mujer superó la depresión sin ningún tipo de medicamento, eso sí, siendo constante con la oración.

En otras partes del mundo, para conseguir esto, cantamos mantras, hacemos técnicas diversas como h´ooponopono, repetimos afirmaciones, nos refugiamos en frases positivas durante todo el día, para salir de esos estados de depresión en los cuales todos podemos pasar alguna vez en nuestra vida, aquí en lugar de todo eso oran y tienen Fe, creen en el servicio al prójimo.

El viaje resultó intenso, encajar la mercancía, la comida y además toda la gente ya fue una estrategia digna de mencionar, ya que en un principio se contaba con dos colectivos y el día antes les anunciaron que solo iban a tener uno, por lo que mucha gente, al final, fue de pie durante todo el trayecto.

En cuanto salimos de Asunción y acabamos de recoger a las diferentes personitas por el camino, enseguida una mujer bendijo el viaje y dirigió unos rezos a modo de ofrenda, de regreso a casa nada más salir del leprocomio un hombre joven hizo lo mismo, primero agradeció a todos los presentes por nuestra participación, por nuestra colaboración sin importar cuál hubiera sido, lo único relevante era haber ido y haber participado, escuchado y abrazado, también agradeció el que él pudiese haber ido, seguidamente dirigió los rezos, a modo de ofrenda, para nuestro viaje. Ésta fe, a mí, me impresiona.

De verdad qué en este maravilloso colectivo habían unas almas muy, muy, muy hermosas, personitas muy variadas, de edades muy diversas, que te hacen creer en que hay mucha gente buena y que yo tengo el honor de conocerla, de estar en sus casas, de estar compartiendo con ellos otra maravillosa visita al leprocomio desde el respeto y la acción, con la escucha siempre atenta.

Nos acompañaron el grupo de los “doctores de la risa”, seres maravillosos que amenizaron el recorrido hasta llegar al sitio con canciones de Jesús, y que por supuesto todos los que iban en el transporte cantaban, todos se sabían las canciones, todos participaban, también interpretaron canciones de fiesta para entretener al personal.

Al llegar a nuestro destino, la organizadora de los doctores de la risa la “tía Kelly” como la llaman, les habló a sus compañeros diciendo algo que se me quedó muy grabado y que me gustó mucho, sobre todo me gustó la forma de incentivar a sus compañeros, de motivarlos, dijo: no quiero ver a nadie de mirón, no quiero ver a nadie de espectador, puedes cantar, bailar, abrazar, escuchar, besar, pero nadie contemplando a los demás sin hacer nada.

Bueno la recomendación que nos hicieron a nosotros es que nos sintiéramos libres de abrazar, besar, estar un rato hablando con una persona, escuchar sobre todo y que nos sintiéramos cómodos, que hiciéramos lo que nosotros creyéramos en cada momento. Empezamos el recorrido juntos, primero iban los componentes de los doctores de la risa bailando con su música y su guitarra e invitando a los usuarios a moverse un poco, luego venía un arpa que tocaba música paraguaya para que las cuatro muchachas que las acompañaba pudieran bailar al son de la música paraguaya, al ritmo del arpa, estuvo súper bonito, de un pabellón pasaban a otro entreteniendo, con su música y alegría, a todos los públicos, cuando ellos pasaban a otro lugar es cuando yo me quedaba con los usuarios hablando, hablaba con unos, con otros y cuando me cansaba me iba con otro morador.

Entre los habitantes de este hospital hay algunos con ganas de hablar, otros prefieren mirar, observar e incluso preguntar antes de abrirse a contar sus propias historias, todo está bien, el respeto es lo primero, sin embargo hay otros usuarios que cuentan su historia y la de toda la familia siempre dando buenos consejos y teniendo fe con el señor que siempre nos cuida.

Entre el ir y venir, de vez en cuando observaba, en este momento el leprocomio recibe muchas visitas y muchas donaciones, veía a la gente y era como si viera un montón de hormiguitas, todas cargadas para arriba y para abajo, mientras trasladaban bolsas desde los vehículos hasta la casa principal y era muy gracioso, porque es la época en que las hormigas también van recogiendo, llenando su hormiguero para abastecerse de todas las cositas que necesitaran para pasar el invierno.

Muchas gracias Walter y familia por vuestra acogida, gracias a “Amigos solidarios”, gracias a los “Doctores de la risa” y a cada uno de los acompañantes de este viaje.

Gracias a la hermana Juana que siempre nos recibe con una sonrisa.

Y una vez más gracias a esa “Energía”, llámala como quieras, que me guía hacia las personas adecuadas para que yo pueda vivir y sentir esta vida maravillosa.

El amor no siempre es transparente, a veces tiene siluetas hermosas.

Gracias mil

 

 

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