Reflexión compartida por Ruth Perales

Reflexión del día 2 de diciembre de 2017

Compartida por Ruth Perales, por si a alguien le sirve.

 

Despierto un día cualquiera y leo en una famosa red social un texto que me llama la atención…”Reflexión del día, la comparto por si a alguien le sirve”… con mis neuronas atentas y mi corazón en alerta me dispongo a leer un pequeño párrafo… Ruth está pasando un momento en el que se plantea las cuestiones que de alguna u otra forma todos, o casi todos, podríamos llegar a preguntarnos alguna vez.

Me ha encantado tu texto, Ruth, el hecho de “desnudar” tu alma espero te ayude a encontrar más respuestas para que podamos seguir haciéndonos más preguntas… gracias por compartir tus sentimientos y emociones “por si a alguien le sirve tu experiencia”.

Gracias por compartir, Gracias por existir

A partir de aquí podéis leer el bello texto de Ruth, corredora descalza, hace Kung Fu y es artista, pintora muralista.

 

Desde pequeña me ha atraído lo diferente, lo extraordinario, lo excelente. 
Mi propio pensamiento, mis decisiones y los condicionantes externos que me he ido encontrando en mi camino, me han convertido en la persona que soy, la que unos más y otros menos conocéis. 
(La familia, los amigos, mis parejas, mis estudios de diseño, las artes marciales, el graffiti, Bock…)
Crecer, y no me refiero al tamaño, se podría traducir como un sinfín de ensayo-error-ajuste para tratar de encajar las dos realidades que dan forma a la propia vida de una: yo y el mundo. 
Desde hace un tiempo vivo con la sensación de que el engranaje yo-mundo funciona bastante bien. Gracias a una bendita crisis, que puso mi mundo boca abajo y me brindó la oportunidad de reinventarme, redefinir quién soy, y retomar mi camino hacia la excelencia. 
¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Qué hago en el mundo? ¿Dónde me llevan mis decisiones? ¿Qué me hace feliz? 
Tratando de contestar a estas preguntas y siendo lo más fiel posible a lo que me dictaba el corazón, comencé a ajustar mi vida mediante el ensayo-error, hasta convertirme en lo que soy.
Cuando esa dualidad exterior-interior ha llegado a funcionar con éxito, cuando puedo decir que soy bastante feliz con el papel que represento en el mundo, aunque siempre abierta a cambiar de nuevo, aparece otro componente, que siempre ha estado ahí, pero que en este proceso no había alzado la voz. Parece que no era su momento, ha esperado un tiempo para tomar protagonismo. 
Se encuentra justo enmedio entre yo y el mundo, es el cuerpo.
Mi cuerpo es mi templo, lo he tenido claro desde hace tiempo. Es el vehículo con el que vamos por el mundo, y un aliado con el que convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Nos pide y nos da mucho y requiere de trabajo y ajuste para encajar con nuestro yo.
Pues bien, mi cuerpo ha dejado de colaborar con mi plan de vida. Escucho sus señales, lo cuido, le doy el mejor combustible, lo pongo en las mejores manos… Porque lo necesito, necesito reconciliarme con él y crear una alianza que nos traiga alegrías, prosperidad y bienestar. Vivir con dolor es síntoma de que tu cuerpo no va contigo. Así que como no puedo hacer más por él, paso a reajustar las otras dos variables: el mundo y yo.
Y la pregunta que me hago ahora es: 
¿Quién soy yo sin mi cuerpo?

Ruth Perales

Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *