¿MEDITACIÓN O CONEXIÓN?

Redacción: Desam. Ferrández. Castellón, 14 de febrero de 2019

Meditación guiada por Registros Akásicos de Xavi García

Antes de empezar la meditación Marina Vidal abre los registros Akásicos de todos los presentes, haciéndonos participes de ello, así con los Registros abiertos es posible sanar diferentes circunstancias que aparezcan en el trayecto de la meditación.

Xavi comienza diciéndonos: visualízate en tu espacio de conexión, teniendo enfrente de ti el mar, cierra los ojos y escucha las olas como juegan con la arena, como la acaricia, agradeciendo su tacto y su maleabilidad.

Abro los ojos y veo el horizonte, esa raya que podría ser el fin de algo, sin embargo no lo es, ya que el amado planeta me atrevería a decir que es un sin fin…

Un sin fin de experiencias, de posibilidades, de amigos y de extraños…

A la izquierda aparece un cofre flotando en la nada y sin tocarlo se abre el diminuto cajón de la derecha saliendo de él una especie de luz entre morado y malva, etérea, mágica, mezcla entre humo y luz que atrae mi atención por completo, contemplo el hermoso baúl, con exagerada decoración, y su emanación de vapor lumínica…

En este pensamiento me encuentro cuando el mediador de la meditación, hace que me mueva hacia el camino de la derecha, al sacarme de mi propio pensamiento me cuesta encontrar el espacio en formato camino o similar. El tiempo es maleable y siempre curioso, me cuesta segundos meterme en la vía que mi mente elabora, sin embargo esos segundos se dilatan en el tiempo, haciendo que me pueda angustiar al no encontrar la imagen de camino delante de mí, al toque de la voz del guiador.

Ya esta todo en su lugar, respiro tranquila mientras voy descalza por el anhelado camino, la voz del fondo ha bajado de volumen y aunque intenta dirigir a todos los asistentes, yo libremente me muevo por el bosque, trepo por los árboles, observo mi cuerpo que no reconozco, tengo la espalda con prominencias y mis extremidades son diferentes, sin embargo estoy segura que soy yo, trepo por los árboles con placer, simplemente por mero disfrute, no busco comida ni nada similar, abrazo a los árboles, me río, salto de uno a otro con la destreza de un mono, me siento flexible enroscándome en los troncos, acaricio a estos hermosos hermanos mientras danzo a su alrededor…

El mediador se hace audible e intenta hacerse hueco en mi viaje, guiándome para que vea un árbol en medio de una gran explanada, lo que aparece delante de mí es un gran lago al que me tiro sin pensar, nadando sin esfuerzo y con la misma agilidad con la que trepo por los árboles, agua transparente en la que me sumerjo con deleite, como si no hubiera nada más que hacer, que sentir.

Ahora aparece un majestuoso árbol, sin embargo el mediador ya esta en la siguiente acción, quiere que vea algo no definido, pero concreto, dudo, seguramente alguna instrucción me perdí y aparecen varias figuras que borro de la mente, porque no dan el perfil de lo buscado, al final dejo pasar la representación de lo buscado, ante mí aparece mi amado tal cual es, su cara es la misma, sin embargo el cuerpo no acaba de ser el suyo, ya que le pasa como a mí, nuestro cuerpo no es de este planeta, o por lo menos con el que nos reconocemos.

La siguiente acción es cortar lazos mientras nos guía una voz de mujer suave y amorosa, quiere que cortemos lazos sobre todo eso que impide que el amor se presente en nuestras vidas, yo miro a mi amor y no siento que he de hacer esto, por lo que amplio la petición, cortando lazos de todos los bloqueos que en este momento me estén afectando, no importa en que campo se encuentren, cortamos y sanamos a través de los Registros Akásicos.

Acabada esta tarea no sé realmente lo que dicen, lo que si se es adonde voy, me voy al lago cogida de la mano de mi amado, los dos flotamos en medio de la felicidad, estamos boca arriba mirando el cielo unidos por nuestras cabezas, tocándonos las mejillas, como si fuéramos las agujas de un reloj que marcara las seis en punto, con tan solo ese contacto somos capaces de sentir lo que siente el otro, AMOR en mayúsculas, observamos las nubes a través de las hojas del árbol, ¡qué belleza!, ¡qué paz!, cuando vemos una luz tenue y a la vez intensa sobre una de las ramas, salimos del agua y nos dirigimos hacia el árbol, lo escalamos cada uno por un lado entre risas y miradas cómplices, llegamos hasta donde sale la luz y encontramos una flor blanca delicada, de ella emanaba una luz perfumada que nos deja pasmados, no queremos tocarla, nuestras cabezas se quedan por encima de la flor respirando dicha luz y dándole gracias por estar allí y por permitirnos verla, cuando descubrimos que en otra rama asoma otra luz, nos acercamos con cuidado y descubrimos otra maravillosa flor, con las mismas características que la anterior, no damos crédito a lo que nuestros ojos tienen delante, inspiramos la luz perfumada y empieza a iluminarse todo el árbol, apareciendo flores por doquier. ¡Wowww! Es una visión increíblemente hermosa, estamos emocionadísimos.

Nos bajamos del árbol todavía conmocionados por el esplendor de este y sus fascinantes flores.

De repente escucho al mediador que dice que recibimos un regalo de nuestro amado…

Mi querido amor extiende su brazo y en la palma mano se encuentra la misma luz que irradian las flores, me entrega el presente que se queda flotando entre los, nos abrazamos dejando que dicha luz inunde nuestros corazones, dando lugar al abrazo más mágico que he sentido jamás, nos vemos envueltos en una espiral morada que asciende mientras da giros suaves arrebujándonos con una energía amorosa, sentimos esta fuerte energía en todas la células de nuestro cuerpo, siento que pierdo el contacto con el suelo, me dejo llevar sin ofrecer resistencia…

Hasta que el guiador dice que hemos de ir volviendo y abriendo los ojos…

¡NO! Se desvanece la espiral y mi amado me suelta despidiéndose mientras se adentra al bosque sin perder la sonrisa y diciéndome que nos volveremos a encontrar, me quedo sonriendo absorbiendo toda la energía que puedo, saboreando los pocos segundos de los que dispongo, regreso a la playa y luego al cojín donde empezó esta meditación.

Xavi espera a que estemos todos de nuevo en la sala pacientemente, cuando ya estamos todos los participantes en la sala nos invita a que contemos nuestra experiencia…

Tres meditadores vemos el inmenso árbol con flores y luz…

¿Hemos meditado?, ¿hemos viajado?, ¿el árbol estaba en el inconsciente colectivo?

Quien sabe donde nos vamos…

Cada meditación es diferente y en esta me queda ese sabor agradable y mágico que no

te abandona durante días.

Muchas gracias Xavi y Marina por este acompañamiento tan hermoso.

Etiquetado , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *