Libro del mes Junio

Reseña escrita por Desam. Ferrández

 

LA VIDA INTERIOR DE LOS ANIMALES, de Peter Wohlleben

 

 

Título: La vida secreta de los animales

Autor: Peter Wohlleben

Editorial: Obelisco

ISBN: 978-84-9111-275-4

Año de edición: 2017

 

 

 

La vida interior de los animales, de Peter Wohlleben, me ha impactado tanto como su libro anterior, La vida secreta de los árboles.

Con la vida interior de los animales he aprendido muchísimo, hay anécdotas que me han encantado y otras me han removido tanto que llegué a pensar que no sería capaz de acabar el libro.

La vida interior de los animales es un libro para abrir consciencia o sí, o sí, o al menos para despertar la compasión hacia nuestros hermanos los animales. Al leer esto os preguntareis porqué lo digo si vosotros amáis mucho a vuestras mascotas e incluso a los animalitos del bosque, como a la graciosa ardilla o al dulce Bambi, sin embargo y aunque creo que todo aquel que tiene una mascota la ama, no va por ahí mi pensamiento, sino más bien en como maltratamos a los animales que luego nos comemos, porque están en granjas hacinados sin poder moverse, estando encima mismo de sus propias heces, cosa que sí el animal estuviera suelto en la granja, jamás haría, ya que parece que los animales hacen como nosotros aprovechan una zona alejada para utilizarla de retrete, e incluso cuenta que hay animales que pacen por una zona mientras naturalmente van defecando por ella y luego ya no pasan por esta zona. Esto nos demuestra  que los animales son muy pulcros en cuanto a su higiene, por eso hasta los propios cerdos que  estando sueltos no se sentarían nunca en sus propias heces, en las granjas están estresados porque están encima de sus desechos.

Otra cosa que me impactó negativamente es como a los ratones, las cobayas que los científicos siguen utilizando como conejillos de indias para saber si sienten dolor, han sido capaces de infrigirles daño, de maltratarlos una y otra vez hasta que verifican que sí que sienten dolor y yo me pregunto ¿de verdad hace falta esto en el siglo XXI?, ¿de verdad no hay otra manera de comprobar los estudios científicos? Con lo listos que somos aún seguimos maltratando y generándoles estrés una y otra vez hasta que llegamos al número de veces adecuado para verificar y confirmar que si sienten dolor. Y luego los inteligentes y evolucionados somos nosotros. Pues bien veo que sabemos mucho de electrónica y tecnología, pero poco de compasión hacia estos animales que al fin y al cabo están compuestos de células, órganos, energía y demás elementos como nosotros mismos.

No sabría decir si me ha impactado más porque soy vegana, pero realmente ha habido capítulos que me han puesto los pelos de punta porque, ya no hablamos de alimentarnos y de supervivencia, hablamos realmente de una industria que no mira nada más que el negocio y nosotros metidos en nuestra propia vida y en nuestra sociedad consumidora nos da igual que la carne que consumimos haya estado sometida a estrés y a un montón de medicamentos para que los propios animales no enfermen por las condiciones a los que los sometemos. Por eso ahora la carne no sabe como antes cuando los animales pacían libres aunque el final fuera el mismo alimentarnos de ellos.

En su capítulo sobre el dolor la pregunta era si los peces sienten daño cuando se les clava el anzuelo, lo más obvio y lo que yo contestaría sin pensar es que claro que lo han de sentir, sin embargo hasta ahora se había considerado improbable y sigo pensando ¿que tenemos en nuestra cabeza? En la del pescador o la del cazador que infringe dolor para luego no comerse ese animal, solo por mero disfrute, sé que se ha hecho durante toda la vida y que se seguirá haciendo, pero cuanto más lo pienso más me desagrada.

Dicho todo esto que era lo primero que tenía que mencionar porque es lo que más me ha impactado, continúo con las experiencias hermosas y amorosas que ha podido vivir Peter y su familia, compañeros e incluso los intrépidos excursionistas.

Se han hecho muchas investigaciones tanto con animales como en personas, quiero mencionar una concrétamente que se hizo con una mujer, esta sentía miedo a los insectos y a los reptiles, hasta que a raíz de haber generado una extraña enfermedad en la que las células de la su amígdala sufrieron necrosis, dejó de tener miedo y fue capaz de tocar a los animales, sentía curiosidad pero ya no miedo, el mismo estudio se llevó a cabo con peces rojos para que huyeran pitando a una esquina concreta del acuario nada más un foco verde empezará a centellear, si no lo hacían les daban una descarga eléctrica, entonces los investigadores paralizaron una parte del cerebro, el telencéfalo, qué equivale a nuestro centro de dolor y a partir de entonces los peces rojos ignoraron sin miedo la luz verde, aquí se pone de manifiesto otra vez que los animalillos siente dolor. Seguramente habrá emociones como el amor y la felicidad que no podremos demostrar científicamente, no obstante lo sabemos por la forma como se comportan dichos animales.

Una criatura realmente curiosa de la que nos habla en el libro es un hongo, que se encuentra, a veces, en la madera cuando esta está  en descomposición. Dicho animalillo no tiene cabeza y sin embargo se mueve, son capaces de salir por la noche de los vasos en que han sido provisionalmente depositados por los investigadores para jugar con este unicelular mucilaginoso. Al mixomiceto, así se llama dicho hongo, lo ponen en un laberinto y, tras horas, da con la salida adecuada. Toda una hazaña contando que carece de cabeza, ja ja ¿dónde se encontrará el raciocinio de este perspicaz hongo?

Algo más sobre inteligencia, o supervivencia no sabría muy bien donde encasillarlo, nos lo cuenta el profesor Johannes Baumgartner de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, detectó una gran personalidad entre los cerdos que había observado y habla de una vieja puerca, explica que tras haber parido 160 lechones a lo largo de su vida, ayudaba a sus hijas a prepararse en el momento del parto a modo de partera.

La astucia es algo que Peter demuestra en el libro observando al gallo que tiene en su corral, es un gallo muy apuesto con una vida sexual muy activa y con solo dos gallinas, dichas damiselas están hartas de tanto enviste por lo que él  ha de ser muy  astuto, las engaña, les hace creer que hay comida donde él está, ellas van allí y se lanza sobre ellas para volverse a aparear, las gallinas después de dos o tres engaños ya no sucumben a su artimaña por lo que el don Juan se tendrá que buscar otro tipo de engaño.

Las golondrinas también hacen algo parecido, si el macho al regresar al nido no encuentra a la hembra en este, da un gran grito de alerta para que la hembra vuelva rápidamente y así no le pueda ser infiel, cuando esta regresa al nido solo encuentra calma.

Las ardillas del bosque donde vive el guardabosques Peter, han de almacenar alimento para subsistir en el frio invierno, y para ello hacen unas despensas que luego estarán cubiertas por mantos de nieve, si estas ardillas ven que algún congénere las está mirando no echan nada dentro de la despensa, solo cuando no las ve nadie reparten la comida en su particular alacena. El siguiente reto será tener memoria para encontrar todas las despensas que han fabricado para subsistir en la época invernal.

El capítulo de las garrapatas no tiene desperdicio alguno, yo vivo en Castellón y es una zona dónde hay bastantes garrapatas, de hecho a los perros hay que ponerles collares, aun así cuando vamos a pasear por el campo es posible traerte alguna garrapata a casa, yo siempre pensé que estos animalillos con cuatro días que estuvieran  sin chupar sangre se morirían, pues bien, Peter me ha sacado de mi  ignorancia explicando en el libro que pueden vivir cerca de un año sin alimento, también son astutas porque se ponen en la zona dónde hay tránsito de animales, notando cuando se aproxima su posible comida solo con la vibración que realiza el animal al acercarse.

Lo que pasa es que no sé porque los insectos nos generan asco, en lugar de ver lo valientes, trabajadores y organizados que son cómo las avispas, las hormigas, las abejas, las mariposas y el resto de la larga lista de bichitos, si ya sé que para ellos es supervivencia, sin embargo son dignos de observar e incluso copiar algunas de sus habilidades.

Otra demostración de inteligencia es la prueba del espejo, hay animales que pasan esta prueba y son capaces de comprender que el reflejo que ven en el espejo no es un colega sino su propia imagen proyectada, el creador de este método fue el psicólogo Gordon Gallup y fue una prueba para los monos, esta prueba se considera la demostración de la existencia de una conciencia de sí mismos, un apunte, decir que los niños pequeños solo superan esta prueba a partir de los 18 meses, desde que este psicólogo lo puso en marcha han superado la prueba simios, delfines, elefantes…motivo para que los investigadores los pueden mirar con otros ojos.

Las urracas y los cuervos también pasan de sobra esta prueba, debido a su inteligencia, a estos animales se les llaman los monos del aire. El ensayo ha ido más allá, a los cerdos se les ha hecho una prueba un poco más complicada, les escondieron comida detrás de una reja, después colocaron a los cerdos de tal modo que únicamente podían ver el cebo reflejado en un espejo colocado frente a ellos, 7 de 8 cerdos entendieron a los pocos segundos que tenían que volverse para dirigirse detrás de la reja llegando al manjar, superando con creces dicha prueba, demostrando que son muy listos.

Los animales también son capaces de avergonzarse lo mismo que los humanos y de sentir envidia, a veces jugamos con nuestras mascotas y no nos damos cuenta de que hemos hecho más caricias a uno que a otro, o incluso hemos dado más comida a uno que a otro, el que sale perjudicado siente envidia o celos.

Los animales son colegas entre ellos, como ya nos contó Peter en su libro La vida secreta de los árboles, los árboles son colegas de sus hermanos, ayudan al más pequeño o necesitado en el propio bosque, pues los animales hacen lo mismo, muestra de ello es cuando se acerca algún enemigo el primero que lo ve da el grito de alarma para que los otros huyan, otro dato de compañerismo lo vemos en los murciélagos sudamericanos, estos muerden al ganado vacuno y otros mamíferos de noche, sin embargo los inexpertos se quedan sin poder comer, hecho que se remedia cuando los que ya están saciados vuelven a las cuevas, allí regurgitan parte de su ración de sangre para los compañeros menos afortunados, de manera que todos puedan ser alimentados.

Otra cosa que me ha llamado mucho la atención es el capítulo donde habla del sueño, los vencejos por ejemplo no paran, no se posan en listones, por lo que duermen volando, hecho super arriesgado por los depredadores y los posibles accidentes, os preguntareis como lo hacen, vuelan, vuelan, vuelan hasta que llegan muy alto y entonces descienden poco a poco planeando aprovechando así esos instantes para sus tranquilas siestas o pegar una cabezadita, los caballos para dormir bien se tienen que recostar de lado como si hubieran sido abatidos, en esos momentos se adentran en un profundo sueño donde no perciben nada, aunque sólo están así unos minutos, el resto del día dormitan de pie bloqueando una rodilla.

Os hablaría de este maravilloso libro capítulo por capítulo, ya que es un libro que es para devorar, para el que le gusten los animales y para el que no, aunque no lo voy a hacer porque si no, no lo leeréis ja ja.

Nos da muchos datos sobre muchos experimentos de inteligencia que se han hecho con animales, de la parte del amor que demuestran hacia su camada, hacia su pareja e incluso hacia el humano que está con ellos,

Peter nos detalla escenas muy interesantes de pájaros mamíferos  y animales salvajes que ha vivido  en primera persona, en su magnífico observatorio en los bosques de Hümmel donde trabaja como guardabosques, viviendo allí mismo disfrutando de sus horas de descanso mientras mantiene a sus propios animales y observa cómo se comportan tanto estos como los salvajes, que han tenido que desarrollar de verdad una inteligencia suprema para poder subsistir y además ahora tienen un reto mayor, vivir junto al humano, adaptándose a sus carreteras y a la ciudad, que cada vez les deja menos espacio de bosque virgen.

Un libro que desde luego te hace meditar en muchas cosas, te hace valorar más al animal y al insecto, ese diminuto ser que no por ser pequeño es tonto o necio sino todo lo contrario es inteligente y avispado, porque ha de sobrevivir.

Cómo me gustaría pasar una temporada en el bosque con Peter disfrutando y abrazando los magníficos árboles, además de observando a los animalillos en su quehacer diario y en sus juegos interminables.

Gracias por escribir parte de tus pasiones en estas líneas, porque así personitas como yo pueden aprender y vivir  la vida a través de tus ojos tiernos.

 

Gracias, gracias, gracias.

 

 

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