Hani en las cataratas de Iguazú

Hani es una serie de cuentos escritos por Desam Ferrández y publicados en Revista IMO

 

Hace días que tengo ganas de ir a visitar a Hani, mí amiga especial, que posee unas características únicas jeje, tiene una combinación perfecta de niña y hada, con un corazón enorme y que siempre está alegre, ah, que no se me olvide mencionar que tiene alitas y vuela como un angelito.

He estado muy liada y a pesar de que me acuerdo de ella y del bosque, lo he pospuesto hasta que ha coincidido con un sábado que no trabajo, me pongo ropa cómoda para caminar y dirijo mis pasos hacia la arboleda, en cuanto salgo del asfalto y  entro en la vegetación siento esa sensación agradable que ya conozco bien.

Nada más adentrarme en la “zona de mí amiga” donde normalmente nos encontramos la llamo con la mente para encontrarnos y abrazarnos, que hace muchos días que no nos hemos visto, eso sí, ahora ya he aprendido a llamarla con la mente y no tengo que gritar asustando a todos los que me rodean, aunque no los pueda ver, tal y como bien me han enseñado ella. Nada más avanzar unos metros la veo viniendo hacia mí, la diviso a lo lejos, cuando me alcanza su cara se ilumina, su sonrisa dulce muestra que está contenta de verme y su vocecita cantarina me dice:

H: ¡hola Desam! ¡cuánto tiempo sin verte!

D: es que he estado muy liada, le respondo.

H: yo también siempre ando liada ja ja, continuamente tengo cositas que hacer. me dice mientras su sonrisa franca abarca toda su carita.

Se acerca y me da un largo abrazo… ¡gualaaa! qué bonito ¿cómo sabías que te iba a proponer que nos diéramos un abrazo?

H: Des, ¿todavía no recuerdas qué te leo la mente?

D: Jajaja es cierto, en este momento no me acordaba.

H: lo que podemos intentar es que tú también me leas mi mente.

D: ¿eso sería posible?

H: seguro que sí, podemos practicarlo. Ahora ven, acompáñame, vamos a ir debajo del pino grandote, ese que tanto te gusta, que quiero contarte una cosa.

D: vale  ¿volamos?

H: ja ja ¡de eso no te has olvidado!

D: no, no me he olvidado, ya sabes que me encanta.

H: pues vamos a volar, solo tienes que déjate llevar…

Como en otras ocasiones me agarra de la mano, tira hacia arriba de mí un poquito y no sé cómo lo hace pero me eleva para llevarme sobrevolando el camino, hasta que llegamos a dicha zona con esos enormes pinos en la cual me encuentro tan a gusto, a decir verdad todo el bosque me gusta pero este sitio tiene un algo especial que hace que me sienta mejor y más a gusto que en cualquier otro lugar, aunque sea similar e incluso esté en el mismo bosque.

H: ven por favor te quiero contar una cosa, ¿nos sentamos aquí?

D: sí, claro, donde tú quieras y  cuenta, cuenta, que me tienes en ascuas.

H: la semana pasada tuve un sueño y soñé que había unos saltos de agua enormes, pero muy, muy grandes, no como el salto que hay por aquí al otro lado de la colina.

D: ¿Cómo unas cataratas?

H: ¿Qué es una catarata?

D: pues es un salto de agua muy grande como tú dices, la diferencia es que tiene mucha extensión y diferentes caídas juntas.

H: eso debe ser, Desam, aunque yo no he visto nunca una catarata, en mí sueño era grande, con mucho agua cayendo de diferentes cascadas. Y de repente cuando desperté del sueño me acordé de ti, todavía tenía la imagen muy nítida en mí pensamiento cuando conseguí abrir los ojos, se ve que me impactó mucho, entonces lo que hice fue informarme con mis hermanos del bosque, hay pajarillos que viven aquí pero luego pasan etapas en otras zonas, por lo que me fui a hablar con ellos y les conté mí sueño, un grupo de pájaros me dijeron que a veces han pasado por encima de unas… ¿cataratas? enormes, están dirección oeste, ellos cruzan una línea enorme de agua hasta que llegan, de nuevo, a tierra, continúan volando y cruzan una zona donde hay esa especie de cataratas, anidan pasados esos saltos de agua y luego al regresar aquí otra vez las vuelven a cruzar.

D: dime una cosa ¿tú crees qué ha sido un sueño o que has podido desplazarte allí mientras estabas durmiendo?

H: ¿te puedes desplazar mientras duermes?

D: mientras las personas dormimos hacemos viajes astrales, aunque no sé si las hadas también los hacéis.

H: pues no te sabría responder, no sé si me desplazado o lo he soñado, pero son lindas, hermosas y con gran cantidad de agua, ¡ah! y un sonido… que hace música, Des ¿ te acuerdas de la cueva donde fuimos un día para escuchar una música?

D: sí, claro, te aseguro que no lo olvidaré nunca, las gotas de agua rebotando en los hongos jaja.

H: ¿amiga, tú me podrías ayudar a encontrar esas cataratas?

D: me has pillado por sorpresa, ¿cómo te podría ayudar?, dime con qué clase de pájaro has hablado y así miraré en internet hacia dónde emigran, si salen de España por el oeste hasta dónde llegan y podríamos mirar a qué río se refieren, lo que yo sé es que en Brasil hay unas cataratas muy conocidas, pero no sabemos si son esas, indagaré. No obstante si fueran esas ¿cómo lo podemos hacer? tus alitas no creo que resistan cruzar el Océano Atlántico.

H: ¿de cuánto espacio estamos hablando?, ¿qué hacéis los humanos para llegar allí?

D: nosotros lo que hacemos es subir en un avión hasta la ciudad donde queremos ir, a veces tienes que tomar otro medio de desplazamiento por que el avión te deja lejos de la zona deseada, incluso se puede contratar todo organizado, o sea, billetes de avión y el transporte necesario junto con el hotel, aunque estos viajes hasta el otro lado del mundo valen mucho dinero.

H: yo no tengo dinero, ¿cuánto es mucho dinero?

D: ja ja, ya me imagino que tú no tienes dinero, aquí en el bosque tampoco te hace falta. Se me ocurre una idea, cuando llegue a casa me informo en internet y mañana me acerco otra vez aquí y te cuento lo que he averiguado.

H: sí por favor, me gustaría mucho ir al mágico sitio que he visto en mis sueños.

D: hecho, pero ahora si no te importa podemos pasear un poco, estoy un poco harta de la ciudad y necesito darme un baño relajante de bosque verde.

H: ¡vale! te acompaño.

 

Al día siguiente conforme había quedado con Hani vuelvo al bosque con toda la información, esta vez no la tengo que llamar porque es ella la que me está esperando.

H: te estaba esperando.

D: sí, ya veo que estas ansiosa por saber qué he averiguado  jeje.

H: tengo muchíiiiisimas ganas, me dice mientras pone carita de súplica y sus ojitos brillan.

D: vamos al mismo sitio de ayer y mientras te voy contando.

Hani no se puede esperar, me agarra  y me lleva volando al mismo sitio rápidamente mientras me va  interrogando por el camino.

D: bueno te cuento, he estado investigando por la red y deben de ser las Cataratas de Iguazú, hay una zona que se puede ver desde Brasil y otra que es más grande que se puede ver desde Argentina, también he averiguado que hay viajes organizados.

H: ¿y qué? ¿cuánto tiempo y dinero se necesita para ir allí?

D: pues aconsejan que estés allí mínimo 4 días y a esto hay que añadir los días de ida y vuelta, yo diría que tenemos que tener como mínimo una semana.

H: ¿y de dinero?

D: la cuestión es ¿a ti la gente te ve?

H: ya sabes que no.

D: Entonces lo que puedes hacer es meterte en un avión y luego ir volando hasta las cataratas, no te costaría dinero ni el viaje ni el hotel, por que no necesitas hospedaje.

H: ¿me puedes acompañar?

D: ja ja ¿yo? ¿y cómo lo hacemos? no podemos contratar dos asientos si sólo se me ve a mí y tú ¿dónde irías?

H: pues no lo sé, ¿podemos volar?

D: no, el océano es demasiado  ancho y se te cansarían las alitas. Mira te voy a enseñar  fotos del océano y de los aviones con el móvil así podrás entender mejor.

H: gracias, porque no comprendo lo grande que dices qué es el océano ese.

Al enseñar a Hani el océano, los aviones, los aeropuertos ella lo mira todo con ojos muy abiertos, apenas pestañea de tan fija que tiene la mirada, sin embargo cuando llego a enseñarle fotos de las Cataratas de Iguazú empieza a decir, dando gritos y saltos, “ahí, ahí, ahí quiero ir, es lo mismo que yo vi ¡que bonito, Desam! llévame por favor, yo no podré ir sola…”

Me hace mucha gracia la carita que pone mí amiga para pedirme que vayamos de viaje, sus ojitos chispean de ilusión y claro, no puedo negarme.

D: está bien, voy a mirar vacaciones, viajes, horarios, tendremos que esperar hasta que yo pueda irme una semana de aquí, déjame que vaya gestionando y te cuento.

H: ¡yupiiii! Espero lo que haga falta, pero no te demores mucho, yo también iré preguntando a mis compis del bosque a ver si alguien me da más detalles.

D: perfecto, ya tenemos un proyecto juntas, ¡viajar a las Cataratas de Iguazú!

H: ¡me encanta! Dice entre risas, palmas y saltitos de alegría.

 

Jamás pensé que un ser como Hani tuviera deseos sin cumplir, vaya que ni se me había pasado por la cabeza ni pensar que tuviera deseos ja ja pues bien, parece que es más humana de lo que yo creía. Después de varios encuentros más y esperar el momento  adecuado para yo poder viajar nos ponemos en marcha, ya lo tenemos todo arreglado con la agencia de viajes y Hani viajará en mí bolso, sólo que tendré que tener precaución de no hablar con ella porque si no, los de mí alrededor que no la ven, pensará que estoy un poco loca. La verdad es que muy cuerda tampoco parezco ya que voy a ir de viaje con una especie de hada invisible jeje.

Ya estamos en el avión esperando a despegar, después de facturar mis maletas. Hani no necesita equipaje, qué bien poder viajar así sin nada, que suerte cómo me gustaría poder vivir así, sin tenerme que poner ropa, sin necesidad de ir a la moda, que libertad, solo tú piel.  Durante el trayecto en el avión yo dejo el bolso abierto para que Hani cuando quiera pueda asomar la cabecita, no hay peligro, seguro que nadie la ve.

Ya estamos en Argentina, desembarcamos y voy a por las maletas, subimos al autobús que nos está esperando para llevarnos al hotel con piscina que tenemos reservado, esto no se lo he dicho a Hani pero seguro que le encanta la piscina,  llegamos a la habitación y dejo el bolso para que por fin pueda salir por completo y estirar sus patitas y sus alitas, corro las cortinas enseguida para enseñarle la piscina a Hani, se la enseño y no da crédito a lo que esta viendo.

H: ¿qué es eso?

D: eso es una piscina.

H: ¡guala! me podía haber traído a mis amigos.

D: claro todos dentro de mí bolso. Las dos nos reímos a carcajadas.

Abro la puerta de la terraza y a la pequeña le falta tiempo para salir volando a pasear por el bonito jardín que rodea la piscina, mañana temprano tenemos excursión a las Cataratas, por lo que si aquí, en este jardín con la piscina está tan feliz, con las cataratas va a alucinar.

 

Ya estamos en el autobús que nos lleva a las Cataratas, hay varias excursiones con distintos tramos para ver los diferentes saltos y con varios niveles para poder ver toda la catarata, desde donde nace hasta dónde acaba, hay tramos que se pueden hacer en tren y otros que sólo se pueden hacer caminando.

Hani no para de moverse dentro del bolso, tiene ganas de salir y ver, asoma la cabecita para no perderse nada, entramos en un bosque precioso con una vegetación muy frondosa junto con un montón de insectos y hongos, este entorno es algo diferente al bosque donde vive Hani, aunque también hay seres muy parecidos a ella, yo no los veo pero ella me lo va diciendo.

Empezamos la primera ruta hacia las cataratas vamos por el nivel inferior, Hani muy animada vuela de acá para allá, no me preocupo seguro que no se perderá, yo voy por la senda marcada como el resto de turistas, camino y disfruto del paisaje, es un entorno idílico, los árboles son grandes sabios que con su majestuosidad acogen a todo tipo de animalillos, a escasos metros veo a Hani que por lo que parece está en su salsa, que linda es y como disfruta de cada instante, esta pequeña es tan natural que me encanta.

Vamos viendo diferentes saltos, diferentes tramos en los cuales a veces las dos vamos en paralelo, sin embargo cuando llegamos a la caída de la catarata puedo observar su cara, esta es un poema, su expresión no sabría cómo definirla no está feliz, está llena de júbilo, da saltos y volteretas en el aire, en medio de la nada, me hace muchísima gracia aunque me contengo para no reír a carcajadas como tengo ganas, porque en teoría voy sola y los acompañantes de viaje que van a mi lado se creerán que no estoy bien de la cabeza.

Hago un motón de fotos intentando capturar a Hani pero mi cámara no la ve, sin embargo está tan bonita, tan linda y tan feliz que mis ojitos se humedecen, entre eso, las cataratas, el sonido, la hermosura de todo el universo, la magnitud de todo lo que pueden ver mis pupilas, la gratitud por estar aquí, no puedo evitar que se me escapen unas lagrimillas.

Seguimos nuestra excursión, Hani va volando por donde le da la gana, está sorprendida de todo lo que encuentra y yo estoy fascinada de tanta belleza junta, ahora vamos a por el tramo Superior y como en la anterior senda llegamos hasta la cascada que la vemos desde diferentes miradores.

Por telepatía le preguntó ¿te puedes meter dentro de la cascada? ¿qué hay detrás de la cortina de agua? ella se me queda mirando y se va volando hasta la cascada, el agua tiene mucha fuerza y no puede atravesarla, yo la veo desde lo lejos cómo busca otras opciones, supongo que estará buscando algún sitio por el que entrar entre el agua y la pared, algún espacio donde el agua no la empuje hacia abajo.

Por fin veo que desaparece detrás de la cortina de agua y cuando reaparece viene corriendo a contármelo o mejor dicho viene volando.

D: ¡cuéntame! ¿qué es lo que hay detrás de la cascada?

H: Pues hay unas rocas maravillosas y también hay pájaros, me han dicho que se llaman vencejos,  viven y se alimentan ahí pero, realmente lo más hermoso se ve desde aquí fuera, esto es magnífico me encanta ver tanta agua ¡Desam es maravilloso! Que bonito lugar, gracias por traerme yo me quiero quedar aquí. 

D: eso ya me lo esperaba, tú puedes hacer lo que quieras eres libre puedes quedarte a vivir en este bosque.

H: igual me lo pienso.

D: qué envidia me das a mí también me gustaría volar, pero aquí hay mucho turista y si ven  a una humana volar no se lo que iban a pensar ja ja.

H: qué más da lo que piensen, igual ni te ven.

D: como no me van a ver, soy grande.

H: sí pero ellas están por la senda y buscando las cataratas y nosotros podemos ir por otro lado ¿te atreves?

D: Claro que me atrevo, es más lo estoy deseando.

H: bien, pues vamos a esperar que se vacíe la senda y te agarras de mí mano.

D: hecho, ahora soy yo la que estoy batiendo palmas, me encanta, quiero volar por estos bosques, quiero deleitarme con la pureza de su aire y con el paisaje.

Esperamos el momento adecuado y entonces la pequeña me da la mano y me eleva como hace normalmente, nos alejamos de la senda para que los turistas no nos puedan ver y empezamos a viajar, es aún más preciso desde aquí, Hani tiene razón se me acaban las palabras para expresar lo que estoy viendo, es tan, tan hermoso que no hay palabras que lo describan. En un planeo nos acercamos hasta a un lado de la catarata, estamos tan cerca que nos salpicamos de la fuerza del agua, no sé cuál de las dos lleva los ojos más abiertos mirando la imponencia de la caída del agua, el ruido del agua es precioso, estamos extasiadas, eufóricas y nos reímos a carcajadas, esto es tan magnifico y estamos muy felices de poder estar aquí en este lado del mundo, cosa que hace unos meses era inimaginable.

Hani se cansa y me baja en un lugar qué es parecido a una isla, creo que estamos casi rodeadas por agua, la vegetación tiene ramas que se asemejan a melenas largas, verdes, brillantes que se mecen con la fuerza del ímpetu con la que cae el agua, es tan fuerte que genera una onda expansiva que mece la vegetación que tiene a su alrededor, descansamos ahí un momento saboreando la panorámica maravillosa, las dos nos quedamos sentadas mirando durante no sabría decir cuánto tiempo, el baile que realizan las gotas de agua mientras caen en su jubilosa acrobacia.

Después de descansar un rato vamos hacia otro lado, sigo planeando con Hani no importa que me vean, estoy tan metida en un bucle de alegría queriendo absorber cada instante que ya no me importa nada, sólo quiero sentir, ver, disfrutar y poder contemplar esta maravilla, parece que la pequeña también este metida en el mismo bucle que yo, en el rostro se le dibuja la emoción de lo que lo está viviendo ahora, supongo que tendré la misma cara que ella ja ja, volvemos a parar en otro sitio para descansar y esta parte tiene una vegetación diferente, qué bien así podemos ver más variedad de árboles,  nos sentamos a ver cómo cae el líquido tesoro, el agua. Se nos está yendo el tiempo y el parque cierra, Hani se puede quedar aquí pero yo tengo que regresar y se lo digo a ella.

D: Hani quédate esta noche a dormir aquí y mañana vuelvo a entrar y me cuentas todo lo que has visto y hecho esta noche.

H: ¿en serio no te importa que me quede yo aquí?

D: Claro que no, todo lo contrario quédate, explora y mañana vuelvo a entrar y  nos encontramos de nuevo por aquí, pero yo tengo que salir que van cerrar.

Nos despedimos rápidamente porque Hani quiere volver al bosque, lo está deseando, no quiere salir de aquí dentro, yo la entiendo perfectamente a mí me pasa algo parecido, este lugar engancha.

 

Al día siguiente nos volvemos a encontrar por el camino, iba pensando que igual Hani se quiere quedar aquí para una temporada y hacer nuevos amigos, o quizás ya los ha hecho.  Cuando nos reencontramos la pequeña sigue con la misma cara, feliz, yo creo que ha disfrutado mucho.

H: hola

D: ¡hola! Quiero detalles, cuéntame tu experiencia de ayer, ¿hay los mismos personajes que en tu bosque?

H: sí, hay alguno que son iguales y hay otros que son diferentes.

D: ¿has hecho amigos?

H: sí, son muy majos, ayer jugamos durante mucho rato y me han enseñado muchos escondites maravillosos, que si quieres te los enseñó yo a ti.

D: genial, estaré encantada.

H: ven dame la mano.

Tira de mí suavemente hasta que me eleva y me lleva a ver esas zonas donde el turista no puede adentrarse, donde la maravilla no sólo es el agua, la maravilla es la propia naturaleza, las plantas, las flores, cada árbol, cada ser por pequeño que sea,  mi cara está todo el rato con el gesto de sorpresa porque a cada cosa que me enseña es todavía más bonita que la anterior, no quepo en mí de regocijo, Hani está encantada enseñándome los secretos de este bosque, de compartir lo que a ella le enseñaron. Pasamos el día como ayer, volamos un poco, caminamos otro poco, descansamos y seguimos descubriendo espacios y rincones mágicos, otra vez la noche nos alcanza y Hani se vuelve a quedar, mañana voy a ir a por ella y entonces tendrá que decidir si volver conmigo o quedarse aquí una temporada o para siempre.

Regreso al sitio donde acordamos el día anterior y nos re-encontramos, sigue igual de feliz que ayer, emocionada de encontrar tantos amigos y hermanos nuevos, me lo cuenta todo con detalle, expresando todo con muchas muecas, es muy divertida, seguimos por la senda un rato más mientras dura la cháchara con todo lo sucedido, esta senda es nueva para mí, hasta que en un punto me agarra y me eleva levemente para disfrutar de otro vuelo, de un viaje con un paisaje totalmente distinto que no tiene nada que ver con el que hicimos ayer, flores hermosas de las cuales emana un perfume intenso, no las había visto nunca deben de ser una especie de orquídeas que no se comercializan, pero son delicadas y muy, muy bonitas. Pasamos el día de un lado para otro, a cual más hermoso, la muchacha muy animada sigue enseñando esos rincones extraordinarios que ha ido descubriendo con sus nuevos amigos. Estamos las dos muy contentas de estar aquí en este entorno que tan bien nos ha acogido. Nos sentamos para descansar y Hani aprovecha para, de una forma muy vital, contarme las experiencias que tuvo el día anterior desde que me dejó y describirme a todos y a cada uno de los personajes a los que ha conocido, cómo me gustaría poder verlos a todos pero son tan diminutos que no alcanzó a verlos, ella me dice que lo vamos a intentar, que va a buscar a uno de los amigos con los que estuvo ayer que es un poquito más grande para que lo intente ver. Nada más decirlo, de un tirón, me vuelve a elevar y volvemos a flotar sobre el bosque rodeando árboles cargados de flores, olfateando las orquídeas qué hay en gran variedad ¡y todas magníficas! y me deja descansando en una piedra.

H: voy a preguntarle a mí amigo  si quiere conocerte, le contaré como eres tú para que no se asuste.

D: gracias.

H: al minuto ya está otra vez a mí lado y me dice que su amigo ha dado el consentimiento para que yo lo conozca.

Esta vez vamos caminando hasta acercarnos donde vive ese amigo.

H: ¡Hola! saluda Hani con su voz cantarina.

Yo no oigo la respuesta pero ella tira de mí.

Llegamos al lado de una palmera inmensa en cuya base está su amigo. Hani me recuerda que para verlo tenemos que hacer como las otras veces, desenfocar mí mirada sin querer ver, hago caso recordando las otras veces en las que entrecerraba los ojos para poder  apreciar estas energías con patitas y alitas, de repente veo una bola verde que creía que era un fruto y veo cómo se le cierran los ojitos. Doy un respingo.

D: Hani que le he visto los ojitos, ¡que puedo ver a tu amigo!

Ella se ríe a carcajadas sujetándose la panza como es característico en ella.

Truppty (así es como se llama el personaje) se queda petrificado del grito que doy al decir que lo puedo ver, me doy cuenta de que aquí mí voz es muy estridente y que debería de susurrar para no asustar a los que están a nuestro alrededor aunque no los pueda ver, la bolita verde creo que esta moviendo los labios, aunque desde luego yo no oigo lo que está diciendo.

H: Truppty pregunta que si tú no sabes usar la telepatía.

Ahora soy yo la que me troncho.

H: dice que no tienes que gritar, que lo que tienes que hacer es hablar con la mente que es más fácil.

D: eso quisiera yo, pero para mí no es fácil, los humanos no tenemos esa cualidad, aunque la verdad es que al final me tendrás que enseñar.

Ahora nos reímos los tres.

Nos sentamos y charlamos mientras descansamos, bueno yo charlar, charlar la verdad es que no lo consigo y estoy haciendo un esfuerzo para no emitir ningún sonido por la boca, Hani se encarga de ir diciéndome todo lo nos cuenta su nuevo amigo, después de describirnos su vida y a que se dedica en este hermoso lugar junto a sus colegas, su selva y los animalillos, se despide para seguir con sus ocupaciones.

Y así trascurre otro día increíble, disfrutando de este extraordinario espectáculo para la vista y los sentidos, de la energía de nuestros hermanos árboles y plantas, de la melodía de las cataratas, ese sonido maravilloso que no es el que el oído humano percibe a no ser que  prestamos una especial atención y en un segundo lugar se aprecia un sonido suave, celestial precioso, armónico.

 

Llega el momento de volver al presente, he de decir que sin ganas, sin embargo he de irme hasta de este país, mañana por la mañana regreso a casa aunque desde luego me gustaría quedarme aquí.

D: Hani ¿te quieres quedar?

H: me mira fijamente con esos ojos grandes, oscuros mientras pestañea exageradamente, sonriendo  me dice que sí, que le gustaría quedarse, aunque de momento volverá conmigo a su bosque, con sus compañeros y les contará todo lo que ha visto aquí y tal vez regrese de alguna manera a hacerles una visita a sus nuevos amigos.

D: seguro que vuelves, linda.

Ella mueve muy rápidamente la cabeza convencida. De repente se pone a silbar y  me explica que se está despidiendo de sus amigos.

H: Vamos Des, regresemos al hotel o a la piscina mejor dicho que me apetece bañarme.

 

 Durante el viaje de vuelta hablamos entre susurros de todo lo que nos hemos divertido, de que ya tenemos más amigos en la otra parte del planeta así es que tendremos que volver, mandamos un deseo al cielo, al universo para que esto pueda suceder.

Ya estamos de regreso en nuestro país,  la última parada es el bosque de Hani, le acompaño hasta allí, me despido rápidamente y me voy para casa a descansar que ha sido una semana muy intensa y muy rebonita.

 

Gracias, Hani, por permitirme este viaje, por compartir conmigo todo lo que has vivido y luego enseñármelo, incluso presentarme a tus amigos, ha sido un honor, te quiero.

Hasta la próxima historia.

 

 

 

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