Encuentro con Mujeres Musulmanas, testimonio por Desam. Ferrández

Castellón, 15 de diciembre de 2015

Redacción: Desam. Ferrández

El domingo 4 de Diciembre  tuve el mejor regalo desde hace mucho tiempo,  estuve colaborando en la realización de  unos talleres muy especiales en el marco de un Encuentro de Mujeres Musulmanas en Villa-Real, gracias a la Asociación Antupainco de Castellón.

No sabía lo que me iba a encontrar ya que sólo conocía a dos de las muchachas que lo habían organizado, sin embargo decir que son bellas sería quedarme muy corta, son mujeres fuertes, valientes, preciosas y con una fe que me ablanda el corazón.

Todo salió bonito por qué no podía ser de otra manera.

Nos reciben con una gran sonrisa y un café, ya les habían hablado bien de nosotras antes del Encuentro, sin embargo siempre tienes un poco de miedo de que no salga como esperas, intentas organizarlo muy bien para que ningún cabo quede suelto, luego no haces ni caso a las “chuletas” que llevas preparadas y al final todo sale como tiene que salir, desde el corazón y con la ayuda de los ángeles.

No sé si aprenderían algo de nosotras y nuestras técnicas, sin embargo yo sí me instruí mucho de ellas, me enseñaron palabras y acciones muy hermosas.

Oré con ellas y sentí esa fe que hace mucho tiempo que no siento, desde otra religión, con unas pautas hasta ahora desconocidas por mí. Todas tienen claro que lo que hacen es lo que tienen que hacer,  amar a sus hermanas, a sus familias, y yo ahora pertenezco también a su “Clan de hermanas”, me parece taann bonitooooo.

Han calado profundamente en mi corazón.     

Cuando llegamos, era muy temprano, estaban en la cocina, el punto más cálido del albergue pues habían estado allí toda la noche, entre pastas y cuentos.

La mujer con la cocina tiene mucha empatía ya que es dónde cuecen los alimentos para sustentar a toda la familia y donde ella misma se nutre. Para mí la cocina tiene el significado de hogar, tanto de la casa cómo de la mujer, el lugar preferido donde se habla, se canta y se ama al mismo tiempo. Así es que nos permitieron entrar en su morada, poco a poco se fueron presentando quitando sus corazas o sus miedos y presentándose tal como son.

Nos disponemos a hacer el primer taller, para ello  habían elegido un lugar grande pero frío, sugerimos hacerlo en la calidez de la cocina, todas dieron su beneplácito. Empezamos con el de Técnica Metamórfica,  y durante éste no pararon de reír y parlotear en todo el rato, me recordaron películas, escenas, o incluso libros, esas en las que nos cuentan cómo mujeres corren con lobos o en “Como agua para chocolate” donde la felicidad  y dulzura de la mujer es tan patente  que se puede sentir en el aire. Nos envolvieron y nos contagiamos de ellas y de sus risas. Algunas conocían la Técnica Metamórfica o por lo menos habían oído hablar de ella, hicimos un taller práctico y fue espectacular hasta salió alguna terapia fácil, luego paramos para almorzar y recuperar las fuerzas. Continuamos con un taller de Reiki y, como el anterior, fue más que nada práctico. Salió muy hermoso pues estaban muy dispuestas a seguir nuestras instrucciones para que todas disfrutáramos sintiendo la energía del amor incondicional brotando de nuestras manos, en un ofrecimiento a la joven que estaba situada delante y, por ende, al resto.

Cuando los corazones “son” solamente puede quedar lindo.

Llegó la cocinera, nos regalaron una sabrosa comida todas juntas. Mientras preparaba la comida que aderezada con granitos de amor, nos fuimos al río para que ellas se lavaran, qué tierno seguir lavándose como en la antigüedad, como si los tiempos no cambiarán. Y aquí también seguía su cháchara y su jolgorio.

Llegó el momento de la oración, ese momento sagrado en dónde hay comunión directa con Alá, con el profeta que tanto les ha enseñado, nos preguntaron si queríamos acompañarlas y por supuesto no hubo ningún titubeo, enseguida nos dejan sus túnicas con capucha para que compartiéramos con ellas el rezo y así lo hacemos, en silencio, observando y sintiendo, ¡Cuánta fe!, ¡Cuánto amor!, ¡Cuánta sabiduría!, los cantos llenaron el lugar envolviéndonos con la devoción de las voces.

Al recordarlo se me llenan los ojos de lágrimas de emoción, ¡qué bonitas!, nos abrieron desde su hogar hasta su alma, nos llamaron “hermanas”, palabra que para mí, desde ahora, tiene otra connotación porque llega mucho más allá de la mera gráfica, llega al reconocimiento de la persona y a la entrega incondicional.

Mientras el arroz se cocía tomamos asiento y nos hablaron del Corán, continuando con mi neófito momento. Cuántas interpretaciones engañosas he tomado por buenas. Recitaban párrafos sin ni siquiera mirarlos, señal de que se lo han leído y aprendido con amor y veneración, mezclando sus propias experiencias con las escrituras.

Como me gustaron estas lindas y cantarinas mujeres, celebrando un encuentro donde se cuidaban ellas, su pensamiento y su cuerpo, dónde sólo por esta primera vez, habían dejado a sus niños con sus padres.

Agradezco enormemente haber podido participar en este encuentro, mis compañeras están tan encantadas y emocionadas como yo y sólo hay palabras de cariño hacia estas preciosas damiselas que contactaron con nosotras casi por “casualidad” ja ja ja.

Han despertado en mí una gran curiosidad, quiero saber más sobre el Islam y el Corán.

 

Cuántas veces no encuentro las palabras exactas para definir la expresión de ciertas emociones y estados, compensándolo con la salida a borbotones de montones de gotitas agolpadas para caer en forma de tobogán por mis mejillas.

Las amo hermosas féminas.

Desam. Ferrández

 

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2 Responses to Encuentro con Mujeres Musulmanas, testimonio por Desam. Ferrández

  1. Sara says:

    Desam y nosotras a ti, soy la hermana sara, la q lloro junto a su madre, para mi tambien fue una experiencia unica, fue maravilloso.

  2. Desam says:

    Hola preciosa fue muy hermoso, por eso os lo quería contar, disfrute muchisimo y sentí vuestro amor y respeto hacia la familia y la vida.
    Abrazo de caracola con relleno de luz

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