Editorial de Mayo 2017

No es luchar, eso cansa mucho. Tampoco se trata de dejar fluir, aunque es cierto que muchas veces, por mucho que planees las cosas, el Universo nos quita de un zarpazo la idea que teníamos en la cabeza.

Dejar fluir es más vivir sin aferrarse a los resultados, incluso vivir sin tener expectativas. No frustrarse por no conseguir el resultado esperado

Vivir es aprender que un error es un intento más, quizás fallido, antes de llegar a su éxito. El éxito es aprender del error, es crecer, evolucionar.

Soltar lastre es uno de los primeros requisitos para poder llegar a vivir felices, tal y como hemos nacido, pero claro aferrarse a la idea de qué tenemos que ser felices por obligación puede generar hasta ansiedad….!NO LO CONSIGO! Y frustración…!Estoy mal!

¿Qué hacer?

Esperar el milagro trabajándolo. Está bien eso de pedir ayuda al cielo, pero mueve el azadón. Podemos pedir que llueva pero al menos ve plantando las semillas esperando, con suficiente fe, esa ansiada agua que hace que el ciclo vital del mundo continúe en su eterna perfección.

Dejar fluir no es resignarse, es aprender a ver de cada hecho un aprendizaje, sea bueno o malo. Es ver el lado bueno de cada acción. Es ver tantos maestros como personas, y reconocer que nosotros mismos podemos ser  maestros para otros.

Dejar fluir es no aferrarse al dolor, es dejar que se marche lo que se tiene que ir para que venga algo nuevo que está esperando su turno, está deseando llegar a nuestra vida.

Sin darnos cuenta, repetimos patrones de conducta que retrasan nuestra evolución. Tenemos que mirar de frente  a los ojos a nuestra propia alma, en el espejo del corazón, para decir adiós a todo aquello que está obstaculizando un nuevo aprendizaje. ! Ay!  pero nos apegamos a emociones y sentimientos…nos hacemos adictos.

Por mucho que creamos que las cosas están difíciles, la abundancia está ahí, extiende la mano y coge lo que te corresponde, no te olvides de dejar aquello que te sobra, quizás, detrás de ti, vaya otra persona recogiendo lo que ella necesita.

En mi humilde opinión vivir es estar atento, observar y disfrutar de cada instante. Entregarte al prójimo, amarte sabiendo que todo el amor que te des se desbordará de tu cuerpo y empezará a llenar los recipientes-cuerpos que hay a tu alrededor, así como si fuese una inundación de amor, subirá la marea-frecuencia de lo todo lo que salpicas, generando un entorno hermoso de paz y equilibrio y a partir de ahí llegará la felicidad.

Espera el milagro, trabajándolo.

Gracias por el mes de Mayo.

Mucha felicidad

Jose Mª Escudero Ramos

Editor de Revista IMO

Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *