Editorial de marzo

No me pilles, avísame

Uno no sabe de qué va a escribir hasta que llega el momento de ponerse al teclado del ordenador. No es que no me gusta planificarme, es que tengo tantas cosas que contar que no sé por dónde empezar. El caso es que dejo fluir y, según se acerca la fecha de entrega del texto, me ocurre algo digno de contar.

Hace un par de días me encontré con un amigo de esos que ves de vez en cuando, y en el poco tiempo en el que intercambiamos ideas, arreglamos el mundo, de boquilla, claro. Ésta vez tocó hablar de la falta de ética que hay en la sociedad, él me decía que nadie puede hablar porque ninguna persona es ética, nadie está libre de pecado. Mi respuesta fue que sí, que somos muchas más personas de las que él cree las que intentamos vivir, día a día,  en el amor, la entrega y el servicio a la humanidad. A lo que me contestó un “Seguro, ya te pillaré”.

Me quedé unos segundos en silencio, sorprendido y meditando bien la respuesta.

“Yo creo que todos tenemos unas raíces, unos valores y unos principios, es fácil caer en tentaciones, o cometer errores. Nadie es perfecto, pero por favor, si me ves que hago algo mal, dímelo. No me pilles, házmelo saber, a lo mejor no soy consciente del error que estoy cometiendo o del daño que estoy ocasionando”.

Mi amigo justifica posibles faltas porque las hacen los demás. Eso no está bien, pero yo no soy quién para juzgar.

En las carreras de montaña ponen el punto de avituallamiento en mitad de un camino de difícil acceso a los coches pero estratégicamente colocado para que esté en donde los corredores necesitamos agua y donde pueden descargar, lo más fácilmente posible las botellas y la fruta que nos dan. Muchos corredores beben el agua en el mismo punto, otros nos llevamos, las botellas, un poco más allá. En cierta ocasión, corría con otro amigo una carrera de 34 kilómetros, me llevé la botella y a unos cientos de metros del punto donde la cogí, justo debajo de una cinta de plástico que marcaba el desvío de la ruta, se amontonaban las botellas vacías que otros corredores habían dejado. No era el lugar donde se tenían que dejar, se ve que uno la tiró debajo de la baliza de plástico, pensando que luego pasarían a retirarla y ya de paso se llevarían las botellas, y, detrás de él, otros siguieron su ejemplo. Mi amigo me animó a tirar la botella vacía allí, yo le dije que no que por principio no tiro una botella en el monte, prefiero llevarla hasta el siguiente punto de avituallamiento, unos cinco kilómetros después.

Que nada ni nadie te haga cambiar tus principios.

Se fomenta y creo que debemos de conocer, los robos, estafas o delitos de corrupción que se están cometiendo en todos los estamentos. Es un mal ejemplo para toda la sociedad, especialmente para los jóvenes, que ven que los que deberían ser sus guías, se dejan corromper por…¿Qué se les pasará por la cabeza? ¿Avaricia? ¿Poder?

Además, estamos viendo como se va coartando la libertad de expresión, hasta tener miedo de juntarnos en grupos numerosos, cantar un rap, hacer arte denuncia o escribir un libro documentado contando la historia del narcotráfico. Vemos como hasta a la presunta Casa Real se la administra una ley que no es la misma que para el resto de presuntos ciudadanos. En los deportes, se amañan los partidos, hay violencia, en la política… mejor no sigo que nos vamos a calentar. OOMMMMMMMM

Pensemos que todos podemos ser presuntos culpables, todos podemos ser presuntas víctimas y presuntos verdugos, sin duda, todos responsables. Estamos viendo como los pensionistas se están movilizando pacíficamente por toda España por la insignificante subida de sus pensiones. Que sirva de ejemplo para hacer un movimiento pacífico desde el amor, que pare ésta falta de valores.  Que den voz a los que creemos que las cosas pueden cambiar, van a cambiar, ¡Están cambiando!

Con nosotros que no cuenten para hacer el mal, desde Revista IMO fomentamos todas las noticias positivas que podamos porque creemos que la sociedad está necesitada de estímulos positivos. Somos amor y eso es lo que tenemos que recordarles.

Quizás haya personas que no descansan para hacer “el mal”, nosotros no descaremos para hacer “el bien”.

Y si nos equivocamos, no nos digas “Te pillé”, avísanos para poder mejorar, el camino de la conciencia no es fácil, somos conscientes, pero nadie nos va a hacer cambiar nuestra forma de ser, a no ser que sea para mejorar.

Hoy por ti, mañana por mí, siempre por la humanidad.

Gracias.

Feliz y consciente mes de marzo.

 

Jose Mª Escudero Ramos

Editor de Revista IMO

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