Editorial de Enero Familia

¿Quién no ha escuchado alguna vez aquello de que a la familia no se la elige y a los amigos sí?

Uno nace en una familia ¿de verdad que no la hemos elegido?. Cuando mi hija María era pequeña, una mañana me sorprendió con un bello relato sobre el nacimiento: “Antes de nacer vamos como por un pasillo eléctrico, de esos que hay en el metro o en algunos aeropuertos, vamos eligiendo el color de piel, de pelo, la nariz, los ojos, boca y a la familia donde vamos a nacer”. Así de claro lo tenía en ese momento de su vida.

Hay muchas teorías que dicen que nosotros elegimos las familias donde nacemos para poder hacer que se cumplan nuestros planes de vida y los de los demás. No llegamos a ser conscientes de hasta que punto cada condicionante de nuestras vidas marcan nuestro futuro y el de toda la humanidad. La influencia de una enfermedad, una muerte, el que los abuelos vivan con los nietos o que se vean de vez en cuando… hay tantos factores que hacen que tengamos una personalidad determinada lo que va a provocar una acción y una reacción…

Alguna vez he escuchado que los amigos son la familia que elegimos y es verdad también… son la familia que elegimos conscientemente según este plano cartesiano, pero en el plano energético, dicen esas teorías a las que me refiero, que elegimos cada situación vivida, dónde nacemos, en qué familia, en que condiciones y que amigos vamos a tener.

Según lo entiendo yo en este momento, nacemos con un plan de vida y según avanzamos en el camino de la vida si nos desviamos mucho de ese proceso-camino, nuestro ser superior, que tanto sabe, nos dará unas collejas para que encaucemos ese recorrido a seguir según lo planeado. Cada camino tiene sus cuestas arriba y abajo, tiene partes de hermosa frescura y vegetación y otras más desérticas. El aprendizaje de cada tramo se hace observando. A veces ha de pasar tiempo para entender el por qué hemos vivido ciertas experiencias, lo mismo han de pasar varias vidas hasta llegar a integrar algo “sufrido”.

Cuando elegimos en dónde vamos a nacer, hemos pactado con cada ser superior de los integrantes de nuestra familia todo lo que hemos de vivir. Recordemos que somos energía que ha querido tener experiencias humanas y hemos de vivir con intensidad, para eso hemos venido, pero también hemos de enfrentarnos a situaciones límite que nos pondrán a prueba. Podemos huir o enfrentarnos a ellas pero se volverán a repetir.

Una vez que nos enfrentamos, veremos a la familia biológica como los verdaderos amigos que son, “amigos del alma”.

Con cada persona que interactuamos, e incluso me atrevo a decir que con la inmensa mayoría de las personas con que nos cruzamos, hemos tenido algo en otras vidas. Aquellas que te hacen vibrar de alguna manera son las que han venido a enseñarnos y nosotros a ellas, son maestros espirituales a los que hemos de agradecer mucho.

Este pasado año he vivido situaciones muy especiales con diferentes tipos de familias lo que me ha hecho crecer mucho. He podido vivir escenas de familia de todas clases, desde la separación de mi hija por irme a Paraguay, lo que me ha hecho vivir experiencias muy familiares junto a Desam, desayunando con otra familia que nos invitó a pasar un fin de semana memorable, nunca olvidaremos ese domingo de desayuno “en familia” que nos recordó a lo que vivimos en nuestras infancias; correr una carrera con mis hermanos de sangre; hacer magdalenas con las sobrinas; celebrar un cumpleaños o pasar el fin de año con mi hija en casa de unos vecinos, jugando “en familia” unos de esos juegos de mesa que ya no se estilan y que me hizo recordar las tardes vividas con abuelos, padre, madre, hermanos y amigos de la infancia y adolescencia.

Un buen año confirmas que en un plano superior todo está pactado para que uno se sienta en familia en todo momento y con quien estés y cuando descubres el por qué has elegido nacer en tu familia biológica en esta plano, trasciendes todo tipo de desafío vivido, es como cuando llegas a la meta tras correr un maratón, puede que en una parte del recorrido maldigas el día en que decidiste correr una carrera así, pero al cruzar el arco de meta te preguntas cuándo será la siguiente. Así es la vida, ¿cómo estás de preparado para vivir en familia?

Me encanta sentir que con todos los que nos leéis formamos una gran familia con un fin común, el cambio a través del pensamiento positivo y la acción, trabajando en acción descubrimos las modificaciones que están habiendo en nosotros mismos y así, con esos pequeños cambios interiores, podemos elevar la frecuencia de esa gran familia que formamos toda la humanidad.

Feliz año 2019, querida familia. Gracias por ser parte de nosotros pues nosotros “somos” gracias a ti”-

Jose Escudero Ramos

Editor de Revista IMO

Fundador de Susurros de luz

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