Conversando sobre terapias complementarias. Pensamiento compartido por Jose M Escudero

Redacción: Jose Mª Escudero Ramos

Madrid, 30 de enero de 2017

 

Mientras ofrecemos  la cara de luz estamos dando la espalda de sombra.

El otro día tuve la oportunidad de participar en una conversación muy interesante con un hombre muy interesante, hecho a sí mismo, muy sufrido, ha sufrido y ha hecho sufrir, ya sabemos que somos luz y sombra.

¿Quién no ha hecho sufrir a alguien durante la vida aún sin querer, sin ser consciente? Cada día estoy más convencido de que mientras ofrecemos  la cara de luz estamos dando la espalda de sombra, por eso es bueno observar nuestras debilidades y miedos, equilibrar bien la luz y la sombra, integrar nuestras debilidades y crecer, evolucionar, a través del ser consciente.

Y yo, observador, maestro de reiki, analizo el ¿Para qué a mí? ¿Para qué ahora? para poder saber el origen emocional de cada dolencia que me venga y así seguir mi propio camino de evolución.

En mitad de la tertulia me desafía con la siguiente frase: “Te encantaría hablar con mi médico”. Yo incrédulo le muestro interés…¿ah, sí? ¿Qué tenemos algo en común?. Él me responde que “no, dice que no hay que fiarse de las terapias alternativas”. En seguida le corto, entendí que su provocación venía por ahí, conocedor de mi forma de mi vida natural, reiki y meditación en lugar de medicinas, me lanza un guante muy blandito y respondo: ”Yo tampoco creo en las terapias alternativas, creo que ningún tipo de medicina, ni siquiera la tradicional occidental, es alternativa de nada. Si todas las terapias y medicinas se complementasen, tú médico no haría falta. La medicina, como la china, debería de tratar de mantener el estado de salud óptimo, no de dar remiendos que te alivien una bronquitis pero te produzca una cirrosis. ¿Cuándo puedo hablar con tu médico? seguro que nos llegamos a entender muy bien”. “Está de baja ahora, está enfermo de cáncer de hígado”_ Abro los ojos y pienso ¿Qué es lo que le provoca esa irritabilidad? ¿Es qué no le gusta lo que hace? ¿Le irrita qué la medicina que ha estudiado no le sirve para curar ni para mantener sana a las personas que le visitan?  Y tras unos segundos seguimos con la charla_ “Pues si quiere seguro puede encontrar en su hospital voluntarios de reiki que irán a complementar sus quimios con algo de medicina para el alma. Si estás en contacto con él dile que también yo puedo ir encantado a darle reiki si lo precisa”.

Lo que tendría que ver, tendríamos que ver y hablo en primera persona del plural, es el origen emocional de cada enfermedad, y eso no es cosa del Reiki, libros como La medicina del alma de Eric Rolf; Usted puede sanar su vida de Louis L. Hay o La enfermedad como camino de Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke, hablan de eso mismo y dan unas pistas de qué emociones y órganos se deben observar para tratar cada enfermedad. Cada órgano tiene relación con un chakra de los siete principales, viendo la disfunción trataremos lo que se deba en cada momento.

La enfermedad es un susurro del universo, ¡o un grito!, para que tomemos las riendas de nuestras vidas. El susto para el cambio, un aviso, y por eso hemos de ver el para qué, agradecer y actuar.

 

En la conversación seguimos hablando de la genética de cada uno, yo respondí que según la tendencia de algunos biólogos  moleculares como Bruce H. Lipton, a quien tuve la oportunidad de entrevistar hace un par de años, hay algo más fuerte que la genética. ¡La epigenética!. Si tus factores de vida y medioambientales son óptimos, ya puedes tener el gen del cáncer bailando una jota en tu ADN que si llevas una vida sana, meditas, llevas una buena alimentación, no tienes estímulos negativos, haces ejercicio y creas pensamientos positivos nunca desarrollarás esa enfermedad.

En definitiva, mira si tu órgano débil es el corazón y medita por qué no te amas y no amas a lo que te rodea, si es el hígado, que te crea esa irá, el estómago ¿Qué no digieres?…hay tantas cosas para obervar/nos.

La mejor  terapia complementaria que conozco la llamo amor y se puede dar en forma de reiki, de agoraterapia o de vida, pero para eso hay que saber amar, hay que saber amarse. Hay que estar y ser muy consciente aquí y ahora.

Gracias por hacerme pensar.

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