Amor infinito, testimonio de Ana Tere, Ser de Luz

Castellón, 31 de mayo de 2017
Testimonio de Ana Tere, Ser de Luz

Dicen que con la edad se pierde la vergüenza y se gana atrevimiento; en esa etapa me encuentro yo.

En el amor de pareja vivo intensamente, sin ni siquiera pensarlo me entrego a corazón descubierto, con la  ilusión de disfrutar un amor apasionado. En ese tiempo de conexión y amor mutuo, crezco interiormente, me siento satisfecha con lo vivido.

Con el desamor me llega la decepción, el abatimiento, la desilusión, me siento defraudada y acabo enfadándome conmigo misma, pues parece que la historia se repite.

Estos dos estados los vivo a conciencia, mirándolos desde el aprendizaje de soltar los miedos y avanzar en la vida con otras perspectivas.

Observando mis sentimientos durante este tiempo me doy cuenta de que el amor que tenía guardado en mi interior, nunca lo había demostrado por miedos, sin embargo, ahora le doy permiso a que se exprese con toda su magnificencia, ya me permito revelar mis aptitudes gracias a que he dejado caer la coraza con la que me he protegido durante toda mi existencia.

Esta experiencia de enseñanza maravillosa se cristalizará en el encuentro de dos almas que al unirse vivirán un “amor infinito”, porque ahora ya sé que el amor no tiene fin, solo los lindes que le queramos poner.

Ahora espero y confío que llegue el momento  para dar con la persona indicada, ese ser afín al cual yo pueda ofrecer lo mejor de mí, para obsequiarnos con todo el amor que está en nuestro interior y poder compartir andaduras y emociones.

Gracias, gracias, mil gracias por todo.

Ana Tere, Ser de luz

                                

El renacer del alma, testimonio de Ana Tere, Ser de luz

Castellón, 9 de mayo de 2017

Testimonio compartido por Ana Tere, Ser de Luz

Hace unos años un Alma vino al mundo creada por la unión de dos seres que vivieron una experiencia de amor.

Al poco de nacer, uno de los seres que la engendró se marchó, dejando al otro ser abatido y desesperado. Desde entonces, nuestra protagonista, el alma de esta historia, se encontró perdida y abandonada. Se desarrollaba y buscaba, en las personitas que le dieron vida, un amor que nunca encontró; crecía y crecía… sola, abandonada… O eso era lo que ella apreciaba.

Se sentía perdida, en su fuero interno sabía que necesitaba algo, aunque tampoco tenía muy claro el qué. Vivía triste, sin ganas; aun así la vida le ponía obstáculos para que ella avanzara, aunque no siempre era consciente de dichas pruebas y señales.

Fueron pasando los años y el Alma iba creciendo…seguía insatisfecha, desilusionada con la vida.

Buscaba ayuda, ya que tenía inquietudes, quería saber y dar explicación a  todo aquello que le angustiaba. Rebuscaba en su interior, sin obtener respuesta…se dedicó a ir a conferencias, danzas, visitó a diferentes terapeutas, fue a todo aquello que les suscitaba interés, sin embargo no encontraba ese cable al cual asirse para salir de dicho estado.

Encontraba personas dispuestas a tenderle la mano, incluso algún hombre que decía que la quería ayudar,  luego resultaba que siempre pedían algo a cambio y eso le hacía sentir traicionada e insatisfecha, cada vez más hundida.

Llegó a olvidarse de ella misma, ocupándose solo de los demás, utilizando su energía en la ayuda al prójimo,  sin reparar en sus propias necesidades, en esos gritos callados que el cuerpo le susurraba.

Cansada de tanta incomprensión y angustia Alma se derrumbó, se encogió, moría lentamente, regodeándose dentro de su propia desdicha.

Pero como dicha Alma era fuerte, se armó de valor y recuperó las ganas de luchar. Fue entonces cuando, y gracias a un “clic” en su interior, empezó a despertar cambiando todo aquello que le incomodaba, dándose el permiso para actuar según sus dones, desechando todo aquello que era inservible para ella en ese preciso momento y dejando entrar nuevas opciones hasta entonces rechazadas aun a sabiendas de que requería de esas energías por ella conocidas, fruto de experiencias y vivencias de “otras vidas”.

Desde entonces empezó a mimarse, explorarse…escrutando su interior a pesar de que los sentimientos no habían cambiado. Trabajó y trabajó hasta que salió de su propio enredo.

Ahora es un Alma libre, vive experiencias nuevas llenas de amor, está satisfecha con ella, sintiéndose plena y feliz. Se reconoce como un ser de luz, el mismo que siempre ha sido, aunque ahora es sabedora de ello y lo demuestra allá donde va, dando su amor y su paz interior. Ahora tiende la mano de otro modo, con consciencia, siempre dispuesta a prestar su hombro y toda la ayuda que sea necesaria, sin agotarse.

Esta inmensamente agradecida por la vida que le dieron sus creadores, los ama aunque no se los haya comunicado nunca, quizás por miedo, quizás por ignorancia o como suele decir ella excusándose “por no tener oportunidad”.

Tiene un amor infinito que está deseando demostrar, que demuestra.

Gracias, gracias, mil gracias por todo.

Os amo. Me amo.

Feliz es poco (por Desam. Ferrández)

 
Castellón, 27 de abril de 2017
Escrito por Desam. Ferrández

 

Mi corazón es un órgano chiquitito que trabaja incansable, sin embargo mi corazón etérico es grande y hoy mucho más, hoy está desbordado de amor, de felicidad, no cabe dentro de este espacio que le corresponde, saliéndose de él hasta llegar al campo áurico y más allá.

Estoy feliz y desbordada de amor, tanto como mi corazón etérico.

Dicho corazoncito  tuvo la suerte el domingo 27 de poder dar junto a mi pareja (José) un primer nivel de Reiki para niños.

Es una experiencia inefable, porque no hay palabras para describir a estas almas transparentes y serenas, que aguantaron durante todo el domingo la cháchara incesante de dos desconocidos, jóvenes con una vibración muy especial, tiernos y sinceros.

De los padres no puedo decir más que bondades, personas tranquilas que acompañaron con paciencia a sus hijos en este magnífico taller, familias cálidas, en las cuales todos sus componentes tienen almas bondadosas, mirada transparente y el corazón muy Grande.

A mí me hace muy feliz poder compartir el Reiki con estas personitas, al comienzo somos extraños y terminamos tras solo 10 horas siendo grandes amigos.

Para continuar este fin de semana un primer nivel con tres damiselas impresionantes, a cuál de ellas más bella.

¿Cómo no tengo que estar así, “llena de felicidad”? se me saltan hasta las lágrimas y no paro de dar gracias al universo, por permitirme expresar lo que siento y compartir pequeños conocimientos para recordarles lo que realmente son, luz y amor.

Tres damas que se entregan a una desconocida y sin embargo he de decir que antes de conocernos en persona ya sabíamos que nos íbamos a gustar.

Estos talleres se viven con intensidad, salen detalles que son casi secretos y se desvelan en el grupo sabiendo que se les entiende, que se les va escuchar y que nadie va emitir juicio.

Ejerzo el papel de maestra, sin embargo soy una discípula agradecida, porque no paran de enseñarme, no paran de darme muestras de afecto y de respeto cosa que eleva mi ego muy alto, aunque intento mantenerme en la tierra.

Aun así insisto, cómo no me voy a sentirme extremadamente feliz y agradecida, cuando una muchacha que solo ha compartido conmigo 10 horas en un taller, llega el día siguiente y sin mediar palabra me da un beso y me da las gracias por “ser”… esto es magnífico y como he dicho antes siempre faltan palabras para explicar este sentimiento que me invade de gratitud y de amor.

Es como sentir esa palmadita en la espalda que me dice Desam. lo estás haciendo bien, sigue así, estás grandes mujeres te lo están diciendo, lo estás haciendo bien y te agradecen con su sonrisa y  sus guiños que les enseñes a ofrecer Reiki a todas las personas que lo necesiten, pero sobre todo a ellas mismas.

Ese es el mejor regalo que una persona se pueda ofrecer, querer estar mejor, querer estar en equilibrio, querer amar, querer amarse.

 A veces resulta más sencillo amar a los demás que a uno mismo, ya que nosotros somos nuestros más  duros jueces en esta aventura llamada vida.

Y para culminar la jornada un paseo en bicicleta buff.

Salir a pasear entre naranjos, para apreciar en el horizonte las majestuosas mimosas repletas de pompones de flores que desprenden un aroma dulce embriagando todos los sentidos, con una luz mágica, esa luz de primavera que da un tono especial, brillante y muy diverso por estar salpicado de bellas flores brotando, los árboles en flor, las cunetas llenas de flores de colores diferentes, los macizos de los jardines rebosantes de pimpollos saludando al paseante, los naranjos ya descargados del peso de su fruto, con los brotes dispuestos para volver a florecer y ofrecer la cosecha siguiente.

Enmarcando todo este paisaje, un bello cielo salpicado de multitud de nubes de diversas formas y tamaños con el fondo de un celeste intenso, con el sol alto acariciando mi pálido rostro, con los diferentes aromas entre las mimosas y otras flores.

Cómo no voy a estar así enamorada del universo y de la vida.

No paro de dar gracias, gracias y mil gracias por hacer que todo esto sea posible, vivirlo con intensidad con todos los poros de mi piel, con toda la fuerza que tiene mi ser. La sonrisa sigue invadiendo mi rostro mientras admiro el paisaje y digo bendito el día que conocía el Reiki, bendito el día que lo integré en mi vida.

Testimonio Quedada de abrazos gratis de Lisbeth

Madrid, 27 enero de 2017

Escrito por Lisbeth Schou

Revista IMO ha organizado en la Puerta del Sol de Madrid una quedada ¿Me das un abrazo?.

Justy, Agustín, Lisbteh y Jose hemos estado pidiendo abrazos y sintiéndonos reconfortados. 

Lisbeth ha querido compartir sus emociones de una jornada tan especial:

!!Una experiencia increíble! !!

He abrazado niños, padres, abuelos, solitarios, estresadas, chavales, mendigos, turistas, minusválidos, parejas….pero también me han rechazado, gente que no quería ser “tocada” , que no tenían tiempo, que no era el momento…. Aún así me quedo con esa sensación de alegría…y ese subidón de AMOR 😀….y la frase de un chaval con rastas , un colgao que tras el abrazo me ha soltado un “Joder, pues si que reconforta, gracias”

Si, ha sido toda una experiencia. Mucha energía positiva y buen rollo.
#abrazosgratis
#freehugs

Gracias por haberme dado la oportunidad de tener esta experiencia. 

Gracias Justy por el vídeo

GRACIAS A TODOS LOS QUE HACEN POSIBLE QUE LA MAGIA CONTINÚE

Un día de Reyes diferente…Testimonio de Desam. Ferrández

Un día de Reyes diferente…

Castellón, 18 de enero de 2017

Redacción: Desam. Ferrández

 

El día de Reyes, por la noche, fui con mi pareja a repartir sándwiches a esas personitas que viven con el cielo como techo. Son libres pues pueden hacer lo que quieran, como todos, a pesar del frío intenso que congela el ambiente. Quiero hacer una aclaración, que yo los vea libres no es más que una percepción y opinión mía. Quiero dar las gracias a todas ellas, hermanos nuestros viviendo, supongo, una etapa crítica. Gracias por no huir de nosotros, gracias por las miradas claras que nos regalaron, por la aceptación hacia nosotros y sobre todo por las sonrisas que iluminan sus rostros.

También quiero pedir perdón a todas ellas por la intromisión en sus vidas, por la invasión de su espacio, aunque he de decir que sus rostros no reflejaron índice alguno de sentirse incómodos, sin embargo yo sí sentía que invadía su intimidad; una intimidad discretamente tapada por unos cartones que hacían de su hogar.

Fue la primera vez  que repartía comida en la calle de esta forma y estoy segura de que no será la última. Repetiré aunque esa noche me sentí muy fuera de lugar, tenía miedo de interferir en su descanso, por ello les daba el sándwich y me iba rápido. Jose, mi pareja, me decía que a lo mejor deseaban hablar, pero yo tenía un fuerte sentimiento de intromisión y no quería perturbar la paz de la que, aparentemente, disfrutaban.

Madrid estaba de fiesta, música, luces, risas y mucha gente engalanaban las calles, por eso al principio nos costó encontrar personitas indigentes en sus lugares de descanso. Cuando las encontramos sus respuestas fueron muy variopintas. Todos aceptaron muy bien el sándwich, aunque quizás lo más oportuno para el frío nocturno hubiera sido una taza de caldo, sin embargo no disponíamos de ello, también pensamos que hubiera estado bien llevar un café con leche y una magdalena junto con un poco de cháchara. Quizás la próxima vez, después de haber roto el hielo de esta primera ocasión, sea capaz de tirar del hilo para una conversación. Posiblemente lo haga de otra manera, seguramente Jose tenga razón y, como muchos de nosotros, necesiten más una oreja que les escuche que un sándwich que les alimente, ya que comida se encuentra fácil sin embargo una conversación, tal y como viven, les es más difícil de conseguir, aunque lo cierto es también tienen amigos y se cuidan entre ellos. Una mujer nos pidió varios sándwiches para otras personitas que vivían próximos a donde ella dormía y que sabía iban a regresar a lo largo de la fría noche, entonces le dimos para estos compis de circunstancias.

Tras hacer esto, esa noche, muchas dudas invaden mi mente… esa mente lógica. ¿Sí yo les doy limosna los hago más pobres? Un mandatario indio decía: “no le deis limosna a los pobres ya que así los hacéis más pobres, ellos al estar sentados o tumbados están por debajo de mi altura ¿Eso indica que yo estoy por encima de ellos?” yo no lo siento así y mi intención desde luego no es esa. Ojalá con esa varita mágica que menciona Jose pudiéramos darles un techo, comida, educación y amor a todos los de planeta, pero seguramente eso no sería lo correcto porque cada uno de nosotros nos hemos de buscar las habichuelas, sin embargo si en un “necesito ayuda” se la doy, no creo que sea malo aceptarla. Así es como lo veo, en este momento yo les ofrezco ayuda, evidentemente un pequeño sándwich no les va a librar de sus tareas de elección o de aprendizaje, un bocata no tiene más valía que el calmar el gusanillo del hambre.

También me atrevo a preguntar por mi ego, ¿Qué pasa si lo hago para sentirme mejor persona? quizás así me ego mental se hincha y alardea.  Yo diría que no, sin embargo seguro que no soy muy  ecuánime conmigo misma y quizás alguien desde afuera debería dar la respuesta… Lo voy a dejar ahí porque esto ya es pasado, esto ya ha sucedido. A la próxima será diferente ya que siempre es diferente, porque seguramente me sale de otra manera y  será difícil encontrarme con las mismas almas. A lo mejor para la próxima vez antes de salir medito y pido a mi ser interno que se comporte con cada cual como crea más conveniente y en beneficio de todos, sin la presión de ser esa “primera vez”. A mí me gusta mucho escuchar, puedo tirarme horas escuchando, aunque también me gustan mucho los diálogos, quizás esto se me da mejor, jajaja.

El caso es que a pesar del frío ahí estaban esos “sin techo” esa noche del día de Reyes en la que me di cuenta de los contrastes, de las diferencias entre personas.

Se me saltaron las lágrimas en más de una ocasión, observé como en una plaza la gente cenaba opíparamente,  en otra tomaban cócteles de diseño, por las calles paseaban familias con montones de bolsas con regalos, junto a ellas prostitutas ofreciendo “la mercancía”; hasta en ellas se apreciaba una enorme  diferencia, unas eran más tímidas y otras más descaradas y entre todo esto indigentes debajo de cartones o mantas con miradas perdidas, dispuestos a descansar esperando el nuevo día.

Yo ya sé que cada uno elegimos lo que queremos en cada momento, quizás la elección fue hecha tiempo atrás y ahora nos vemos empujados a vivir esa situación que es, seguro, para aprender lecciones, sin embargo no deja de rechinarme.

La teoría me la sé, pero aquí en la calle dónde veo toda esa mezcolanza de situaciones tan dispares las preguntas son muchas… ¿De verdad han elegido esto? ¿De verdad hay que llegar hasta los límites para aprender algo? Para vivir una situación la cual ya no podemos soportar porque estamos metidos hasta las trancas y desde ahí o sí o sí evolucionar. ¿De verdad es así, evolucionar o morir?

Cuántos casos y cuántos amigos han llegado hasta esos límites y han salido de ello resurgiendo como  el ave Fénix, para, a continuación, vivir una vida totalmente diferente y más de acuerdo con su “ser superior”,  más de acuerdo con lo que han aprendido, que “somos amor” y que “todos somos uno y lo mismo”, que entre todos somos “la unidad”, “la fuerza del amor que lo puede todo y puede llegar hasta donde quiera”. Aún así y a pesar de saber todo esto, evocando la escena de la noche  del día de Reyes  y recordando todos estos sentimientos entremezclados, se me  amontonan todas las preguntas del universo.

Creo en mí y en ellos, creo que pueden salir de ahí, la otra pregunta es ¿De verdad quieren? quizá sea yo la que lo veo peor, a lo mejor ellos, excepto por las inclemencias del tiempo, sea como quieran vivir, libres por el mundo, sin ataduras de hipotecas, pisos, bancos y un largo etc…

Sea como sea queridos hermanos, un Abrazo de Luz y que ésta nos de la fuerza para vivir como queramos en cada momento.

Gracias

Gracias

Gracias

Desam. Ferrández

Sonrisa en el alma. Testimonio de Bea Ramos

Madrid, 17 de enero de 2013
Testimonio de Bea Ramos

Bea Ramos, de fiel seguidora de la Revista IMO, nos ha hecho llegar su testimonio de Reiki, algo que sintió tras sus dos primeras iniciaciones. Es de hace años, 2013, pero seguro que para muchos esos sentimientos son muy actuales. El Reiki es una experiencia que hace que nuestras vidas cambien. El Reiki ES.

Bea, gracias por compartir tus vivencias y sentimientos.

 

Sonrisa en el alma

Hoy, 9/06/13, he descubierto cuál es mi lugar en este mundo, el por qué después de poquito más de 4 años en el paro, sigo sin encontrar trabajo, el por qué ciertas personas se han cruzado en mi camino sin tener en principio nada que ver con ellas y las he aceptado como algo imprescindible en mi vida, por fin, sé,  para que he venido a este mundo: Para poner a la gente una sonrisa en el alma.

Poco antes de mi trigésimo sexto cumpleaños, recibí mi primer nivel de Reiki,  y en ese momento, aun sabiendo que tendría crisis de sanación me sentía pletórica, única y extremadamente feliz. Esa felicidad no se me fue, al contrario se aumentó a medida que me notaba como la Energía Reiki iba haciendo su trabajo en mí, esa erupción de espinillas que salió en mi barbilla, ese sarpullido en mis piernas…. Y ese cansancio, e incluso malestar físico, que llegó a llevarme al cardiólogo por una anomalía en el latido, mereció la pena, volvería a pasarlo,  solo por la sensación de sentirme distinta, feliz, libre, única.

Todo pasó  y volvió a mí la falta de paciencia para con los míos, el agobio…

Pero mi Maestra publicó la fecha del taller del nivel 2, ¡nooooo!, ¡no puede ser!…. ese mismo día tenía un compromiso familiar al que me costaba mucho faltar… y la duda llegaba a mí, ¿era una señal? …o ¿yo quería que lo fuese?…. Tomé una decisión el mismo día que di mi primera sesión, esa persona se desbloqueó,  lloró y me dio las gracias por la sesión. Decidí que quería más, quería aprender más para poder dar más.  ¿Era eso también una señal?

Lo era, y lo fui descubriendo poco a poco, empezaron a venir a mis sincronías, casualidades, serendipias, y la última y definitiva, se cambió el curso a otro día. 

Fui al segundo nivel de Reiki,  preparada con mis pañuelitos de papel para soltar todo lo que hiciese falta, coincido con 2 compañeros del nivel 1 y gente nueva,  me siento más tranquila, más abierta a recibir, y llego el momento mágico,  ya soy terapeuta de Reiki,  abulta mucho la palabra, lo que realmente siento es que podré darle reiki a mi madre siempre que me lo pida aunque no esté junto a mí, a mi padre,  a cualquier persona que quiera, y un pasito más en este camino,  un pasito enormemente grande, un pasito divino, un pasito mágico.

Una semana después, tengo una familia nueva habitando en mi corazoncito, una familia compuesta por , por supuesto,  Berta y Marcia, mis divinidades, Juanma y Juan Carlos, compis de nivel 1 y Alicia, Mercedes y Rocío, personas corrientes con un corazón inmenso y bello, lleno de amor. 

Berta nos habló de la crisis de sanación en los 21 días siguientes, que sería más emocional que la del nivel 1, quien me lo iba a decir,  entre nosotros comentábamos cosas, y cada uno sentía algo diferente, pero todo lleno de amor,  mi relación pegó un gran giro, llegué a entender algo que estaba trabando mi relación, que ahora fluye como un río en calma, y empecé a sentir, a sentir y a sentir,  hasta las pelotillas de mis calcetines mientras caminaba hacia el cole de mis hijos, escucho el silbar a un chico que iba por la otra acera;, en la cocina, con la campana puesta, la radio escuchando música y dale que te pego a los fogones, de repente, me paré, oooohhhh, que fuerte, escuchaba el tic tac del reloj colgado en la pared,  no me lo podía creer,  ¿por qué tenía esa sensibilidad en mis sentidos?

 Y llegó el culmen de todo, cuando mi marido se acostó y me abrazó, hasta el roce de las uñas en la sabana me molesto en los oídos, ¿esto iba a ser así los 21 días?, porque me dolía la cabeza, me sentía desbordada de sensaciones, y mientras tanto hay que seguir con la vida, con tus rutinas y deberes, pero con una sonrisa en el alma.

Bea en la actualidad está trabajando. Es nivel 3 de Reiki y acupunturo. Es una mujer trabajadora y muy buena madre. Siempre que puede da Reiki en presencia o a distancia.

Encuentro con Mujeres Musulmanas, testimonio por Desam. Ferrández

Castellón, 15 de diciembre de 2015

Redacción: Desam. Ferrández

El domingo 4 de Diciembre  tuve el mejor regalo desde hace mucho tiempo,  estuve colaborando en la realización de  unos talleres muy especiales en el marco de un Encuentro de Mujeres Musulmanas en Villa-Real, gracias a la Asociación Antupainco de Castellón.

No sabía lo que me iba a encontrar ya que sólo conocía a dos de las muchachas que lo habían organizado, sin embargo decir que son bellas sería quedarme muy corta, son mujeres fuertes, valientes, preciosas y con una fe que me ablanda el corazón.

Todo salió bonito por qué no podía ser de otra manera.

Nos reciben con una gran sonrisa y un café, ya les habían hablado bien de nosotras antes del Encuentro, sin embargo siempre tienes un poco de miedo de que no salga como esperas, intentas organizarlo muy bien para que ningún cabo quede suelto, luego no haces ni caso a las “chuletas” que llevas preparadas y al final todo sale como tiene que salir, desde el corazón y con la ayuda de los ángeles.

No sé si aprenderían algo de nosotras y nuestras técnicas, sin embargo yo sí me instruí mucho de ellas, me enseñaron palabras y acciones muy hermosas.

Oré con ellas y sentí esa fe que hace mucho tiempo que no siento, desde otra religión, con unas pautas hasta ahora desconocidas por mí. Todas tienen claro que lo que hacen es lo que tienen que hacer,  amar a sus hermanas, a sus familias, y yo ahora pertenezco también a su “Clan de hermanas”, me parece taann bonitooooo.

Han calado profundamente en mi corazón.     

Cuando llegamos, era muy temprano, estaban en la cocina, el punto más cálido del albergue pues habían estado allí toda la noche, entre pastas y cuentos.

La mujer con la cocina tiene mucha empatía ya que es dónde cuecen los alimentos para sustentar a toda la familia y donde ella misma se nutre. Para mí la cocina tiene el significado de hogar, tanto de la casa cómo de la mujer, el lugar preferido donde se habla, se canta y se ama al mismo tiempo. Así es que nos permitieron entrar en su morada, poco a poco se fueron presentando quitando sus corazas o sus miedos y presentándose tal como son.

Nos disponemos a hacer el primer taller, para ello  habían elegido un lugar grande pero frío, sugerimos hacerlo en la calidez de la cocina, todas dieron su beneplácito. Empezamos con el de Técnica Metamórfica,  y durante éste no pararon de reír y parlotear en todo el rato, me recordaron películas, escenas, o incluso libros, esas en las que nos cuentan cómo mujeres corren con lobos o en “Como agua para chocolate” donde la felicidad  y dulzura de la mujer es tan patente  que se puede sentir en el aire. Nos envolvieron y nos contagiamos de ellas y de sus risas. Algunas conocían la Técnica Metamórfica o por lo menos habían oído hablar de ella, hicimos un taller práctico y fue espectacular hasta salió alguna terapia fácil, luego paramos para almorzar y recuperar las fuerzas. Continuamos con un taller de Reiki y, como el anterior, fue más que nada práctico. Salió muy hermoso pues estaban muy dispuestas a seguir nuestras instrucciones para que todas disfrutáramos sintiendo la energía del amor incondicional brotando de nuestras manos, en un ofrecimiento a la joven que estaba situada delante y, por ende, al resto.

Cuando los corazones “son” solamente puede quedar lindo.

Llegó la cocinera, nos regalaron una sabrosa comida todas juntas. Mientras preparaba la comida que aderezada con granitos de amor, nos fuimos al río para que ellas se lavaran, qué tierno seguir lavándose como en la antigüedad, como si los tiempos no cambiarán. Y aquí también seguía su cháchara y su jolgorio.

Llegó el momento de la oración, ese momento sagrado en dónde hay comunión directa con Alá, con el profeta que tanto les ha enseñado, nos preguntaron si queríamos acompañarlas y por supuesto no hubo ningún titubeo, enseguida nos dejan sus túnicas con capucha para que compartiéramos con ellas el rezo y así lo hacemos, en silencio, observando y sintiendo, ¡Cuánta fe!, ¡Cuánto amor!, ¡Cuánta sabiduría!, los cantos llenaron el lugar envolviéndonos con la devoción de las voces.

Al recordarlo se me llenan los ojos de lágrimas de emoción, ¡qué bonitas!, nos abrieron desde su hogar hasta su alma, nos llamaron “hermanas”, palabra que para mí, desde ahora, tiene otra connotación porque llega mucho más allá de la mera gráfica, llega al reconocimiento de la persona y a la entrega incondicional.

Mientras el arroz se cocía tomamos asiento y nos hablaron del Corán, continuando con mi neófito momento. Cuántas interpretaciones engañosas he tomado por buenas. Recitaban párrafos sin ni siquiera mirarlos, señal de que se lo han leído y aprendido con amor y veneración, mezclando sus propias experiencias con las escrituras.

Como me gustaron estas lindas y cantarinas mujeres, celebrando un encuentro donde se cuidaban ellas, su pensamiento y su cuerpo, dónde sólo por esta primera vez, habían dejado a sus niños con sus padres.

Agradezco enormemente haber podido participar en este encuentro, mis compañeras están tan encantadas y emocionadas como yo y sólo hay palabras de cariño hacia estas preciosas damiselas que contactaron con nosotras casi por “casualidad” ja ja ja.

Han despertado en mí una gran curiosidad, quiero saber más sobre el Islam y el Corán.

 

Cuántas veces no encuentro las palabras exactas para definir la expresión de ciertas emociones y estados, compensándolo con la salida a borbotones de montones de gotitas agolpadas para caer en forma de tobogán por mis mejillas.

Las amo hermosas féminas.

Desam. Ferrández

 

Una Nochebuena realmente buena

Madrid, 14 de diciembre de 2016

Redactor: Jose Mª Escudero Ramos. Texto extraído de www.susurrosdeluz.com

 

Estoy recordando la Nochebuena de 2015. Mi amigo Ángel de Luz me llamó emocionado.  Estuve escuchándole toda la noche, no sé el tiempo. Resulta que estaba pasando un momento de evolución y transformación importante, se estaba divorciando. Esa Nochebuena le tocaba cenar solo. Me comentó que esa mañana se despertó recordando las ganas que siempre había tenido de ir a dar de cenar a los sin techo a un comedor social, pero claro, ya era demasiado tarde para ponerse a buscar un sitio donde ir a ayudar no, a ser ayudado. Así es como ángel define cada acción solidaria que hace. Me encanta.

Pues mi amigo decidió irse a un supermercado y compró queso, pavo, pan y el último surtido de polvorones y mini turrones que quedaba en la tienda. Fue a su casa y se puso a preparar la cena que iba a repartir por la noche.

A eso de las 7:30 salió de casa para empezar a repartir cenas, llamó a una amiga suya y mientras hablaban se cruzó con el primer mendigo pero no le dio sándwich. “¿por qué le pregunté?” me respondió que porque estaba hablando por teléfono, el acto de dar no es tirar la comida como a los leones en el zoo, hay que mirar a los ojos de las personas, que es lo que son, hablarles y ¿por qué no? Pedir un deseo juntos, el deseo de la Navidad.

Me maravilla escucharle. Lo hace todo tan fácil y hermoso.

Le pregunté si no tenía miedo. Me sorprendió su respuesta, “tenía miedo de no ser aceptado, de que le rechazaran”. Es para meditar, tenemos miedo de no ser aceptados por los que no son aceptados. Guau, la experiencia me parecía cada vez más fascinante.

Siguió contándome que cuando empezó a ser consciente de lo que hacía pensó que por qué lo hacía en Navidad y no el resto del año.

Se encontró con un hombre muy mayor, estaba al lado de una papelera, cubierto de ropas hasta arriba, hacía frío en la calle, le ofreció un sándwich y polvorones y no quiso. Dice que ya había cenado y que no necesitaba nada más. Se agradecieron mutuamente y marchó pensativo. No quiere guardar para mañana, ya ha comido y es suficiente, entonces Ángel recordó las cenas, me comentó, que ha despilfarrado cada Nochebuena, siempre las mesas llenas de comida, comer con gula, con exageración…como si nunca fuese suficiente. En ese momento me imaginé a Ángel mirando a la luna llena y agradeciendo las hermosas lecciones de la nochebuena.

Siguió caminando en busca de más “sin techo”, pasó por un parque donde solían ponerse, quizás un poco más temprano porque no había nadie ya. En ese momento pensó que quizás no fuese tan buena idea compartir la cena con Sin techo, al final es un acto de “limpieza de mi conciencia”, me decía. Pero continuó, fue debajo de un puente donde suelen dormir con sacos muchas personas indigentes. Solo había uno, todo tapado excepto su brazo y su mano que agarraba un cigarro. Se acercó y le ofreció algo de comer pero tampoco quería, le enseño su pequeña despensa, al lado suyo un par de paquetes pequeños de comida. Es suficiente. Se repite la misma lección. Le preguntó dónde habría más sin techo y le indicó. Fue hacía allí. Era un pequeño asentamiento de rumanos. Les ofreció y unos quisieron y otros no, todos agradecían. No hablaban castellano. Me comentó mi amigo que le llamó la atención sus miradas, con una ternura agresiva, como desconfiando a la vez que amando. ¿Ese será nuestro reflejo? ¿Así miramos a los indigentes? Jo, más lecciones. Ángel no quiso entrar en juicios de si dar comida en el asentamiento rumano, ni quiso preguntarse por  qué están o qué hacen…da igual. Ayer veía solo a personas que pasan frío y un hombre en busca de ayuda, él. Me comentó que le marcó la mirada de una mujer joven, morena, con unos ojazos, muy guapa y cubierta de mugre. Se peinaba con un pequeño peine roto de púas largas mientras su marido le miraba con ternura.

Siguió camino de otro punto caliente de la ciudad, en el trayecto se cruzó con dos personas que sabía que eran homeless pero que no se atrevió a ofrecerles comida…”se parecían tanto a mí. De pronto pensé que era yo, vestido como voy siempre voy, sin importarme las apariencias” ¿Qué te frenó? Le interrumpí…”si no fuesen sin techo les estaría etiquetando y creando una realidad que podría llegar a ser…podría llegar a ser yo. Eran mi reflejo”

Yo seguía escuchando atónito todos sus pensamientos. 

Continuó y se encontró en una calle de las principales, a una joven sentada sobre cartones, apoyada en la pared. Le pidió si quería compartir su cena y dijo que sí, saco un sándwich y un par de turrones y mazapanes y dijo que no quería más, que le iba a dejar a él sin cena. Se sentó al lado de ella, se llama Laura, era muy guapa, italiana y muy limpia. Estuvieron hablando de la percepción de la vida desde su punto de vista, sentía mucho dolor por como la tratamos, hablamos de los españoles, de la sociedad…una mujer muy inteligente, había estudiado Historia del Arte en Italia. Se lamenta de que nos acordemos de llevar comida solo en Nochebuena, dice que aunque no puedas dar nada, al menos una mirada, una charla, que están ahí todo el año. Otra lección más que confirmaba mis pensamientos anteriores, me confesó. Pero eso tiene solución, llevar comida más a menudo, mirar  y escuchar.

Tras la culta conversación con Laura siguió camino hacia otra plaza. Le quedaba poca comida para repartir. Ve a un grupo de cuatro personas, con ellos terminaría su reparto, Se acerca a ellos, cuando de pronto ve venir a un joven por el otro lado, con bolsas de la compra. Ángel se para y escucha. “ofrece sándwiches de pavo y queso”, como los suyos, se ríe, hay competencia hasta para dar de cenar el día de Nochebuena, me dice. Nos encanta el momento y reímos.

Le tocaba seguir buscando.

Fue hacía otra calle comenzando el camino de regreso a casa. Repartió y dejó comida en varios puntos, al lado de varios sin techo que estaban dormidos en algún rincón intentando protegerse o en algún cajero.

Le quedaban dos. Por una calle peatonal ve a un hombre buscando en las basuras. Se acercó a él y le preguntó si podía compartir su cena. El hombre que al principio tenía cara de asustado, abrió los ojos, esbozó una sonrisa y acepto agradeciendo.

Esa mirada y su sonrisa le acompañaron hasta su casa.

Antes de terminar la conversación le pregunté si le había valido la pena la experiencia…su respuesta fue “la otra alternativa hubiese sido quedarme en casa llorando por mi soledad, ahora he descubierto que no estoy solo, es mi elección sentirme como yo quiera”.

 

Nada más llegar a su casa, Ángel me llamó y compartimos emociones, pensamientos y lágrimas nos dimos cuenta de cómo ellos, los sin techo, saben que el universo proveerá, no tienen apegos, pero tienen libertad y mucha ilusión porque cambien las cosas. Ángel les hizo pedir un deseo a algunos de sus ángeles…espero que se cumplan. No me dijo cuáles eran, se los guardó para ellos y el universo.

Gracias por compartir tantas enseñanzas, amigo Ángel. Espero haberlas contado lo más fiel posible. Gracias, universo, por poner cada pieza exacta en su lugar, en este hermoso puzle llamado mundo.

Gracias, gracias, gracias.