Si tú cambias, cambia el mundo, editorial por Raquel Rús

Madrid, 24 de junio de 2015

Editorial escrita por Raquel Rús

Ni es una forma de hablar ni un bonito deseo. Es la realidad. Tal como lo oyes (o mejor dicho, lo lees). Lo creas o no. Y esto es así porque somos uno.

Hace muchos años leí unos libros en los que se seguía, a través de los siglos, los pasos de una familia. Los miembros viajaban, tenían hijos y su red se iba extendiendo. Tras muchísimos años se daban cuenta de que si el “homo sapiens sapiens” había empezado en pequeños grupos en África, esas personas de una u otra forma estaban relacionadas. Y nosotros somos sus descendientes. Por tanto, aunque sea de forma lejana, somos familia. Por tanto hay lazos que nos unen. Esto es interesante a nivel físico y se pone más curioso cuando hablamos del nivel energético. Porque ¿dónde empiezas tú y dónde termino yo? Si miramos nuestros átomos no está tan claro. Y es que tenemos la ilusión mental de un universo cerrado. En él nadie nos ve, nadie sabe cómo nos sentimos, lo que somos, a nadie afectan nuestros pensamientos o emociones. Somos estancos. Y nada más lejos de la verdad. La realidad es que cada vez más experimentos científicos demuestran lo que los místicos vienen diciendo desde siempre: estamos unidos. Veámoslo como redes de energía o sencillamente como que nuestro origen es idéntico, y que todo lo que estuvo unido una vez permanece unido para siempre.

Sea como sea, mis actos, mis pensamientos y mis emociones te afectan. Y a mí me afectan los tuyos. Por eso es tan importante que los cuidemos, que pensemos en positivo, que creamos que podemos cambiar las cosas y que, con cada uno de nuestros actos (por más pequeños que sean), lo hagamos. Está claro que llegar a la Tierra y ver cómo están las cosas es duro y quita la esperanza a más de uno, pero es importante recordar que esto que tenemos a día de hoy lo hicimos entre todos. Por tanto, juntos podemos cambiarlo por algo mejor. NUESTRA ELECCIÓN. Podemos poner el foco en todo lo que no podemos hacer y eso nos hará sentir insignificantes, sin valor, pequeños. Y también podemos elegir ver todo lo que sí podemos hacer y pasaremos a darnos cuenta de nuestro gran potencial, nuestra fuerza, nuestra influencia positiva en el mundo. Desde luego nosotros nos quedamos con la segunda opción. Porque sabemos que hasta una simple sonrisa que alguien nos ofrezca por la calle nos puede cambiar el día. Y es que, no es solo un gesto bonito, es una energía bonita compartida. Rupert Sheldrake, controvertido biólogo de la Universidad de Cambridge, mantiene una hipótesis revolucionaria: la Resonancia Mórfica. Según ella todo lo que pensamos formaría un campo compartido por todos, al que todos podríamos afectar y por el que seríamos afectados.

Cada vez más experimentos científicos demuestran lo que los místicos vienen diciendo desde siempre: estamos conectados.

De manera que cuantos más individuos piensen de una forma, más probable es que esa manera de pensar sea compartida por otros. Asimismo funciona con habilidades. Digamos que cuanta más gente conduzca en el mundo, más fácil será para los demás aprender a conducir. Aplicando esto al pensamiento y la acción positiva, diríamos que cuantas más personas piensen y actúen en positivo más probable es que esta conducta se extienda por el mundo.

Otra teoría interesante sobre el tema es la llamada del “Centésimo mono” de Lyall Watson. Cuenta que en una isla de Japón había una colonia de monos a los que se les quiso enseñar a comer patatas. Ellos las rechazaron porque estaban llenas de barro, hasta que un día una de las monas, llamada Imo, llevó una patata al agua, la lavó y se la comió. Más tarde enseñó a los demás a hacer lo mismo hasta que se convirtió en un nuevo comportamiento. Lo curioso es que al poco tiempo monos de las islas cercanas también comenzaron a lavar y comer patatas. Fue como si al llegar a un número determinado de monos realizando el nuevo hábito (se dice que cien), todos los monos fueran alcanzados de alguna manera por él y lo aprendieran desde el inconsciente colectivo.

Podríamos seguir mencionando más y más teorías que nos confirman la importancia de nuestras actitudes, pensamientos y actos sobre el planeta, pero lo más importante de todo es ¿cómo te sientes cuando piensas en positivo? ¿y cuando abres tu corazón? ¿y cuando realizas una buena acción? Estamos programados para vibrar en el Amor, cuanto más lo hagamos más felices seremos. Así que, aunque solo sea por nosotros mismos, hagamos todo en positivo.

 

Raquel Rús es cofundadora de la Revista IMO, terapeuta energética y emocional e imparte cursos habitualmente raquelrus.es