Pensamiento positivo. Artículo.

Mi cuerpo, al igual que las células que lo componen, está en constante movimiento y por lo tanto en constante cambio. Las células son como esponjas, sometidas a cualquier influencia tanto externa como interna.

El cuerpo es sensible y le afecta todo, pero además me habla, por eso lo mimo, lo alimento y hablo a mis células, les doy las gracias, porque hacen un gran trabajo consiguiendo que los órganos hagan su función. Es mi templo sagrado, al cual venero.

Hasta aquí todo bien, pues ahora hablare de la loca de la casa. La mente, esa que tiene vida propia, que piensa sin parar, que le gusta divagar, discutir, quejarse. Ella es una gran influencia para todo mi organismo, por eso cuando empieza a juzgar o lamentarse, la traigo al presente, al ahora y trabajo el pensamiento positivo.

Este llevo años trabajándolo, empecé con afirmaciones (por ejemplo las de Louise Hay), para cambiar la rutina de mi mente, ya que esta cuando podía se iba al pesimismo.

Todos los conflictos que vienen a mi vida, tienen sentido y  lecciones, por lo que estoy atenta y les busco la parte positiva, los miro desde otra perspectiva, como mera observadora, después de comprenderlo, resuelvo el conflicto desde la calma y si no soy capaz de resolverlo, se lo cedo al universo y el con su sabiduría hace lo que cree más conveniente. Esto a veces es hasta más coherente, ya que el universo es más sabio que yo.

“Los pensamientos tienen mucho poder, son creadores, pueden crear cosas preciosas y cosas menos preciosas”

Pero si me dejo llevar por el caos de la mente, ni aprendo, ni solvento. Los pensamientos tienen mucho poder, son creadores, pueden crear cosas preciosas y cosas menos preciosas.  Pueden crear la salud o la enfermedad. Por eso creo,  que el pensamiento positivo es la mejor manera de enfocar todos mis contratiempos.

Cuando estoy vibrando en felicidad, los problemas vienen igual, pero les doy la importancia que tienen y no dejo que controlen mi vida, muchas veces hasta se solventan solos.

Esto lo he aprendido con el tiempo, yo puedo conseguir lo que quiera, con amor y humildad todas mis necesidades están cubiertas, para ello pongo a trabajar mi mente, con toda la intención, en lugar de dejar que los pensamientos divaguen libremente.

La felicidad, la risa y el amor elevan la vibración. El miedo baja la vibración, baja las defensas del organismo y baja el nivel del dolor. Por lo que quiero vivir esta maravillosa vida, desde la felicidad, con amor y gratitud, para sentir la magnitud de todo cuanto me rodea.

Echo una mirada al pasado y veo que he cambiado mucho, sobre todo la manera de pensar, también la forma de cuidar tanto mi cuerpo como mi mente. Se necesitan veintiún días para cambiar un hábito por otro mejor, pero esto necesita dedicación, responsabilidad y sobre todo ganas, algo que a mí nunca me falta.

Se han hecho estudios que han investigado el proceso de formación de un hábito nuevo en la vida diaria después de los veintiún días. Maxwell Maltz cirujano plástico reconocido de la universidad de Columbia en la década de 1950, se dio cuenta de un patrón que repetían sus pacientes cuando les modificaba algún rasgo de la cara, a estos les llevaba 21 días acostumbrarse al aspecto nuevo, también observo que en el síndrome del miembro fantasma los amputados seguían este patrón de veintiún días. Algo más actual está haciendo Deep Chopra, médico, escritor y conferenciante famoso, siguiendo los descubrimientos del cirujano Maltz, aplicándolo al desarrollo personal actual, para crear un programa online que invita a trasformar ciertos hábitos en la vida de las personas en 21 días. Ofrece estos retos que el centra en la meditación. Para Chopra es con la práctica meditativa con lo que se consigue controlar el sistema nervioso cuando no presta atención y a la vez ganar conciencia. El ha sido el pionero en establecer estos retos. El último reto que ha hecho ha sido junto a Ismael Cala y es sobre la salud perfecta.

En este momento hay muchos coach y gurús trabajando con la misma práctica de 21 días, pero ¿qué es un hábito? Un hábito es un comportamiento repetido regularmente de manera automática. En veintiún días se convierte en rutina. Este esfuerzo por adoptar el nuevo hábito durante veintiún días hará que esa nueva conducta se realice de manera automática.

Os invito a que lo probéis, observar un pensamiento que no os beneficia, cuando este aparezca inmediatamente lo reemplazáis por otro que os favorezca y suba vuestra autoestima, así durante veintiún días. Luego hasta lo podéis hacer más divertido, repitiendo dos pensamientos positivos diferentes a la vez,  simultáneamente o en diferente franja horaria, sin límites, podéis tener tantos pensamientos positivos como queráis, hasta que este sea el hábito de tu mente, buscando la parte positiva en todo.

Tened presente que podemos hacer y crear lo que queramos, sin límites, el único límite esta en nuestra mente. Por lo que yo decido tener una vida buena, en mi propio beneficio y en beneficio de todos los que me rodean.

Gracias, gracias, gracias.

Articulo escrito por Desam. Ferrández

 

Si tú cambias, cambia el mundo, editorial por Raquel Rús

Madrid, 24 de junio de 2015

Editorial escrita por Raquel Rús

Ni es una forma de hablar ni un bonito deseo. Es la realidad. Tal como lo oyes (o mejor dicho, lo lees). Lo creas o no. Y esto es así porque somos uno.

Hace muchos años leí unos libros en los que se seguía, a través de los siglos, los pasos de una familia. Los miembros viajaban, tenían hijos y su red se iba extendiendo. Tras muchísimos años se daban cuenta de que si el “homo sapiens sapiens” había empezado en pequeños grupos en África, esas personas de una u otra forma estaban relacionadas. Y nosotros somos sus descendientes. Por tanto, aunque sea de forma lejana, somos familia. Por tanto hay lazos que nos unen. Esto es interesante a nivel físico y se pone más curioso cuando hablamos del nivel energético. Porque ¿dónde empiezas tú y dónde termino yo? Si miramos nuestros átomos no está tan claro. Y es que tenemos la ilusión mental de un universo cerrado. En él nadie nos ve, nadie sabe cómo nos sentimos, lo que somos, a nadie afectan nuestros pensamientos o emociones. Somos estancos. Y nada más lejos de la verdad. La realidad es que cada vez más experimentos científicos demuestran lo que los místicos vienen diciendo desde siempre: estamos unidos. Veámoslo como redes de energía o sencillamente como que nuestro origen es idéntico, y que todo lo que estuvo unido una vez permanece unido para siempre.

Sea como sea, mis actos, mis pensamientos y mis emociones te afectan. Y a mí me afectan los tuyos. Por eso es tan importante que los cuidemos, que pensemos en positivo, que creamos que podemos cambiar las cosas y que, con cada uno de nuestros actos (por más pequeños que sean), lo hagamos. Está claro que llegar a la Tierra y ver cómo están las cosas es duro y quita la esperanza a más de uno, pero es importante recordar que esto que tenemos a día de hoy lo hicimos entre todos. Por tanto, juntos podemos cambiarlo por algo mejor. NUESTRA ELECCIÓN. Podemos poner el foco en todo lo que no podemos hacer y eso nos hará sentir insignificantes, sin valor, pequeños. Y también podemos elegir ver todo lo que sí podemos hacer y pasaremos a darnos cuenta de nuestro gran potencial, nuestra fuerza, nuestra influencia positiva en el mundo. Desde luego nosotros nos quedamos con la segunda opción. Porque sabemos que hasta una simple sonrisa que alguien nos ofrezca por la calle nos puede cambiar el día. Y es que, no es solo un gesto bonito, es una energía bonita compartida. Rupert Sheldrake, controvertido biólogo de la Universidad de Cambridge, mantiene una hipótesis revolucionaria: la Resonancia Mórfica. Según ella todo lo que pensamos formaría un campo compartido por todos, al que todos podríamos afectar y por el que seríamos afectados.

Cada vez más experimentos científicos demuestran lo que los místicos vienen diciendo desde siempre: estamos conectados.

De manera que cuantos más individuos piensen de una forma, más probable es que esa manera de pensar sea compartida por otros. Asimismo funciona con habilidades. Digamos que cuanta más gente conduzca en el mundo, más fácil será para los demás aprender a conducir. Aplicando esto al pensamiento y la acción positiva, diríamos que cuantas más personas piensen y actúen en positivo más probable es que esta conducta se extienda por el mundo.

Otra teoría interesante sobre el tema es la llamada del “Centésimo mono” de Lyall Watson. Cuenta que en una isla de Japón había una colonia de monos a los que se les quiso enseñar a comer patatas. Ellos las rechazaron porque estaban llenas de barro, hasta que un día una de las monas, llamada Imo, llevó una patata al agua, la lavó y se la comió. Más tarde enseñó a los demás a hacer lo mismo hasta que se convirtió en un nuevo comportamiento. Lo curioso es que al poco tiempo monos de las islas cercanas también comenzaron a lavar y comer patatas. Fue como si al llegar a un número determinado de monos realizando el nuevo hábito (se dice que cien), todos los monos fueran alcanzados de alguna manera por él y lo aprendieran desde el inconsciente colectivo.

Podríamos seguir mencionando más y más teorías que nos confirman la importancia de nuestras actitudes, pensamientos y actos sobre el planeta, pero lo más importante de todo es ¿cómo te sientes cuando piensas en positivo? ¿y cuando abres tu corazón? ¿y cuando realizas una buena acción? Estamos programados para vibrar en el Amor, cuanto más lo hagamos más felices seremos. Así que, aunque solo sea por nosotros mismos, hagamos todo en positivo.

 

Raquel Rús es cofundadora de la Revista IMO, terapeuta energética y emocional e imparte cursos habitualmente raquelrus.es

Meditación Nº1 Pensamiento Positivo

Meditación nº Pensamiento Positivo

Expulsamos por la boca el aire y con ello todos nuestros pensamientos.

Inhalamos

Exhalamos, sentimos como nos vaciamos,

Inhalamos de nuevo, sentimos el oxígeno por las fosas nasales, refrescando todo a su paso.

Exhalamos, nos sentimos muy ligeros.

Inhalamos hasta llenar los pulmones, sentimos como entra el oxígeno a través del aparato respiratorio y llega a todo el sistema circulatorio, haciendo que la increíble maquinaria que nos hace vivir funcione perfectamente.

Visualizamos nuestro cuerpo desde dentro.

Respiramos muy suavemente, muy suave,

Tranquilamente

Respiración lenta…

Visualizamos como si fuésemos oxigeno que entra a los pulmones

al aparato circulatorio.

Visualizamos como si fuésemos una célula que viaja a través de nuestro interior.

Observamos nuestro cuerpo desde dentro,

Viajamos por el aparato circulatorio.

Es todo perfecto.

Vemos a nuestro alrededor como  funciona el cuerpo humano y sentimos una gran conexión con el cosmos.

Somos micro cosmos en un gran universo dentro de otro cosmos

Universos en nosotros mismos.

Si visualizamos alguna parte dañada en nuestro organismo la podemos reparar.

Nos detenemos un instante y sacamos de nuestro chaleco mágico, la  herramienta necesaria para arreglar esa parte dañada.

Seguimos el viaje por todo el cuerpo

Corazón

Pulmones

Aparato digestivo

Aparato reproductor

Aparato circulatorio

Pierna derecha hasta el pie

Pierna izquierda hasta el pie

Tronco

Columna vertebral

Brazo izquierdo, brazo, antebrazo, muñeca, mano, dedos, uñas

Brazo derecho, brazo, antebrazo, muñeca, mano, dedos, uñas

Cuello

Cabeza

En la cabeza nos dirigimos al cerebro.

Observamos las neuronas

Viajan muy deprisa.

Elegimos la opción de pensamientos positivos y vemos como se forman hermosas figuras de colores haciendo dibujos maravillosos en el cerebro, es una hermosa sinfonía de colores.

Sentimos un inmenso amor.

Una inmensa paz.

Una gran comprensión de lo que somos.

Sentimos mucha alegría.

Somos seres positivos y generamos pensamientos positivos.

Nos recreamos un rato visualizando nuestro cerebro y esa hermosa sinfonía de colores.

En un rato volvemos al aquí y al ahora. A este plano físico en el que vivimos.

Nuestra mente está radiante.

Sentimos una alegría especial,

Somos conscientes de nuestro ser consciente.

Nos sentimos humildes seres iluminados dispuestos a trabajar el aquí y el ahora.

Somos seres inmensamente felices, hemos nacido para que sea así.