Puede que estés pensando en tener un perro, por Jordi Gracia

Valencia, 29 de mayo de 2017

Artículo escrito por Jordi Gracia

Puede que estés pensando en tener un perro, puede que nunca hayas compartido tu vida y tu casa con uno de ellos y sea tu hijo quien te lo pida.

Antes de tomar ninguna decisión debes de plantearte que un perro es un ser vivo con unas necesidades de alimento, compañía, educación, y por supuesto de higiene y atención sanitaria.

No es un juguete, ni siquiera es algo que ahora tengo pero puedo dejar de tenerlo en cualquier momento. Un perro es un compromiso de diez, doce, catorce años, tal vez más. Años en los que deberás dedicarle su tiempo, educándolo, jugando con él, paseándolo, ¿recuerdas cuando tus hijos eran pequeños? Pues muy parecido, con la diferencia de que él siempre será un cachorro por muchos años que tenga, ellos al contrario que nosotros los humanos saben conservar a su “niño interior”.

Piensa en el perro como un miembro más de la familia, y piensa en los sacrificios que todos los que compartimos nuestra vida con un perro hacemos: pasear con frío, con calor, con lluvia, valorar si podemos irnos de vacaciones o a pasar un día fuera de casa, porque él nos necesita para comer, pasear, hacer sus necesidades. ¿Estás dispuesto?

Como cualquier ser vivo es posible que a lo largo de su vida enferme en alguna ocasión y no hay veterinarios públicos, ni tan siquiera baratos. Un tratamiento, una intervención quirúrgica cuesta mucho dinero, y tienes que hacerlo como lo harías con un hijo u otro familiar. Debe tener una correcta y equilibrada alimentación, tampoco vale ahorrar dinero en piensos baratos pues su salud está en juego.

Si pese a todo lo anterior sigues queriendo compartir tu vida con un perro, estás de enhorabuena pues vas a saber lo que es el amor incondicional que solo ellos son capaces de darte. Si tienes hijos les vas a dar una lección de vida, pues vivir con un perro les va a enseñar mucha nobleza, dar amor sin pedir nada a cambio, disfrutar con las pequeñas cosas…y mucho más.

Vas a vivir con un ser que a su medida cuidará de ti y de los suyos pues sois su familia, un ser que sin dudarlo daría la vida por vosotros y tienes que estar a su altura. Si lo observas, es un gran maestro del que puedes aprender todo ese conocimiento sobre la elevación espiritual que tanto anhelamos.

Una vez decidido tienes dos opciones: comprar o adoptar.

Yo te voy a hablar de la segunda como la mejor opción por muchos motivos.

Desgraciadamente los humanos caemos en todos los errores que te he contado antes, no valoramos los pros y los contras de vivir con un animal y muchos acaban por ser abandonados, lo que dice mucho de su familia humana, y en ocasiones, demasiadas, de una forma muy cruel.

He visto cachorros en contenedores, metidos en bolsas para que se asfixien, perros a los que se les puso un collar que no crecía, obviamente, al ritmo de su cuello y terminó por incrustarse en su piel y musculatura siendo necesario intervenirlo y dejándolo marcado para siempre.

Perros abandonados en carretera que han sido atropellados perdiendo una extremidad. Perros que han pasado hambre, enfermedades, plagas de parásitos etc. Todo lo malo que se te ocurra es poco, por mal que pienses te quedas corto, seguro.

Perros que pasaron de vivir en la comodidad de una casa a verse en la calle o atados a una cadena de un metro de longitud, de tener su plato de comida y agua a tenerlo que buscar, y todo hasta que llega alguien que los saca de ese infierno y los lleva a una protectora de animales a vivir en una jaula hasta, si tiene suerte, volver a encontrar una familia.

Pongámonos por un momento en su lugar; los seres a los que más quieres te abandonan a tu suerte, y sin entender nada acabas metido en una prisión ¿por qué?

Algunos llevan encerrados desde que nacieron, otros llevan dos, cuatro, diez años…y está en tu mano darles una segunda oportunidad, volver a darles una vida digna como la que tuvieron o como la que jamás conocieron. Te aseguro que es uno de los mejores actos de amor que podrás hacer en tu vida, un aprendizaje y un punto favorable para tu evolución.

Y ahora quizá estés pensando:

  • No es de raza. Tú tampoco, quieras o no eres un mestizo configurado por miles de razas de humano desde los inicios del tiempo. Además un perro mestizo es único, exclusivo y mucho más saludable que un pura sangre, no creo que sea necesario que te cuente lo que ha pasado desde siempre con las familias reales donde se reproducían entre ellos sin que hubiese ninguna renovación genética.
  • Me gusta pero es viejo. Tú también eras viejo para ese trabajo en el que no te aceptaron por tener cuarenta años o más. Ningún ser vivo tiene contrato de vida alguno y todos nos podemos morir en cualquier momento, y nadie merece hacerlo solo y en una jaula, dale sus mejores meses, años, y que en el momento de partir se sienta querido y arropado por su familia.
  • No se si sabré educarlo. Efectivamente no llevan libros de instrucciones, lo mismo que tus hijos, pide ayuda, infórmate, recurre a profesionales, tienes muchas opciones y un hermoso reto por delante, ellos solo quieren aprender y que te sientas orgullos de ellos. Además si no tienes hijos piensa que el perro te enseñará a educar, y como eduques a tu perro educarás el día de mañana a tus hijos.

Llega el calor, el momento de las vacaciones, el final de la temporada de caza, y miles de perros serán como cada año abandonados a su suerte. En las protectoras están saturados con muchos más perros que entran de los que salen, con medios económicos muy limitados teniendo muchas carencias económicas, logísticas y de voluntarios.

Y sabiendo todo esto ¿Aún piensas en ir a la tienda a comprar la raza de moda? Si es así quizá debas de replantearte de nuevo lo de compartir tu casa y tu vida con un ser tan noble como un perro.