Jane Goodall, activista sin pretenderlo

¿Cómo podría contar de una manera diferente algo que pueden decir otros medios de comunicación? Hablando desde el corazón, contando lo que vi, sentí y escuché.

Kymco, motor de cultura; Fundación RBA y National Geographic organizan la conferencia de Jane Goodall, para quien no la conozca todavía enseguida cuento su pequeña biografía que ayer pude escuchar de su propia voz.

IMG_6414+bEl encuentro tuvo lugar en el exclusivo Casino de Madrid. Se accedía con invitación, unos pases VIP muy bien situados y el resto de público de todas las edades y condición. Yo tuve el privilegio de ser invitado gracias a ese universo conspirador que me rodea de buenas personas, de esos ángeles que hacen que las cosas pasen, Kymco España y Diana, del Canal National Geographic.

Tuve la oportunidad de cruzarme previamente con Jane y de tomar unas fotografías en el photocall, rodeado de grandes compañeros fotógrafos, allí comprobé, sentí, la energía que Jane tiene, su intensa mirada, su alta frecuencia. Se podría decir que no es de este mundo pero si lo es, por suerte y aunque nos quieran hacer ver que no, hay muchas personas activas por mejorar el mundo desde las bases, el ejemplo está en todos los voluntariados que mueve su instituto.

Comienza la conferencia, bastante tarde en relación al horario previsto. Viene Jane sonriendo, su voz es dulce y contundente, no impone, convence. Nos cuenta sobre su vida, de cómo su madre siempre apoyó sus sueños, de pequeña, al ver que le gustaban tanto los animales, compró libros de animales para que aprendiese a leer, y aprendió a amar a los animales todavía más. Hasta que con unos 10 años leyó Tarzán, entonces se enamoró de él y pensó “se ha casado con la Jane equivocada”. Jane demuestra su inteligencia a través de su sentido del humor, tiene al público metido en el bolsillo. Nos sigue contando que su familia era muy humilde y que no pudo ir a la universidad. Estudió en una escuela de secretarías. Una compañera suya se fue a vivir a Kenia y la invitó a pasar un verano con ella, tenía alrededor de 23 años. Trabajo unos meses para pagarse el viaje. En ese viaje empezó su aventura. No voy a contar mucho más de su biografía pues lo podéis leer en su web, http://www.janegoodall.es/es/biografia.html

De la primera parte de la conferencia he de destacar dos cosas de su mensaje, lo que me llegó, me hizo vibrar y quiero compartir. La primera, ten un sueño y ve a por ello, no importa cuán difícil sea, no importa las adversidades. Cree en ti. Y un consejo para las madres y los padres: Apoyad los sueños de vuestros hijos, no hay límites. Jane fue en los 60 en busca de ella misma y se encontró con el apoyo de su madre y de un universo que conspira para que todo sea tal y como ha de ser.

Louis Leakey, antropólogo y mentor de sus sueños, con quien fue a Tanzania a modo de secretaria y a través del cual descubrió sus posibilidades de observación, le pidió que se sacase un título universitario y la apuntó a hacer un doctorado, Jane accedió con mucho miedo, pues ella no tenía estudios universitarios, su trabajo era de campo. Cuando llegó a la universidad, los profesores de la época le dijeron que no se podía poner nombres a los chimpancés, no se les puede dotar de emociones y sentimientos que se suponía exclusivos del ser humano. Ella demostró a través de sus observaciones como los chimpancés fabrican herramientas, se protegen, se agrupan, actúan de forma muy similar a los Sapiens. Por algo compartimos el 98´6% de ADN. Para los chimpancés, la familia también es muy importante.

 Jane nos deleitó con bellas imágenes de su juventud y con vídeos de las acciones que promueve el Instituto Jane Goodall en todo el mundo, también en España http://www.janegoodall.es/es/. Allí podemos ver todas las formas de colaborar con su maravillosa labor.

  Jane promueve un consumo ético y sostenible, nos pregunta que levantemos la mano quien pueda decir que no tiene nada que le sobre, que todo lo que tiene lo utiliza. Nos hace ver que el problema es que nuestro planeta tiene unos límites, somos la única especie animal que destroza su propio hábitat, y eso que somos los más inteligentes. Consumamos sostenible y responsablemente y nos invita a ser vegetarianos por convicción. La producción industrial de carne origina sufrimiento a los animales por la forma en que están hacinados y tratados, además el transporte produce Co2 que contamina la atmósfera, primero transportan cereales que los alimentan en lugar de comer en verdes prados, estos cereales les provocan gases que sueltan metano a la atmosfera.

Nos invita a reflexionar sobre la situación del mundo y a ser optimistas, se están cambiando las cosas. Nos habla de que el indomable espíritu humano puede hacer lo que se proponga y que usemos los medios que tenemos, la creatividad, el cerebro, ya que es lo que nos diferencia de los primates; que usemos las redes sociales para movilizarnos y que seamos activistas, que nos movamos por lo que creamos justo, no tiremos la toalla porque siempre se pueden cambiar las cosas. En su visita a Madrid se siente muy ilusionada, comenta que se emocionó al ver una pancarta en la fachada del ayuntamiento donde se da la Bienvenida a los refugiados; ve que las cosas están cambiando en España en relación a nuestra ancestral relación con los animales. Nos hace ver que es muy noble y muy bello el movimiento de los toreros frente a los toros pero en seguida nos hace la siguiente pregunta ¿Qué tipo de ser humano se deleita viendo y haciendo sufrir a otro animal? Allí, en el Casino de Madrid, donde muchos de los oyentes, muy posiblemente sean amantes del noble arte de matar toros. Fue muy valiente.

Al acabar la conferencia se ofreció un coctel, lo primero que pregunté fue si era vegetariano…No, claro. Un grave error de la organización. Seamos coherentes con nuestros invitados, un coctel vegano hubiese sido el broche de oro para una estupenda velada de conciencia animal.

Jane es activista, lo lleva en la sangre, desde que era pequeña lucha por un sueño, con 23 años pudo comenzar su maravillosa aventura, entonces fue a Tanzania, hoy con 82 años, viaja 300 días al año alrededor del mundo para contagiarnos su optimismo, dar charlas en colegios demostrando que podemos ser parte del cambio, en principio, no siendo parte del problema.

Al irme pude despedirme de ella con un abrazo intenso, lleno de amor, que es lo que desprende su enorme corazón.

Gracias, Jane Goodall, Gracias.

Artículo firmado por Jose Mª Escudero Ramos

Fotografía www.escuderoramos.com