El árbol de Julia, Comentario de la obra de teatro

Madrid, 12 de marzo de 2017

Artículo escrito por Jose Mª Escudero Ramos

Siempre he dicho que un padre atento ve en su hija a una gran maestra.  Hoy gracias a mi pequeña gran maestra hija he podido, hemos podido, disfrutar de una preciosa obra de teatro. Hemos podido recordar/aprender y sentir la belleza de una naturaleza sensible, la naturaleza del ser humano.

EL árbol de Julia, escrita por Luis Matilla, basada en hechos reales, fue publicada por la editorial Anaya en 2003, ha sido hoy representada en una sala de los Teatros Luchana de Madrid, por actrices y actores jóvenes, y no tan jóvenes, que con la ilusión y la frescura que da el teatro, nos han hecho pasar una mañana de domingo emotivo, reivindicativo y recordando muchos valores.

Julia (Lucia Madrigal) es una adolescente reivindicativa que decide subirse al árbol que la ha visto crecer, con el que se comunica, con el que ha compartido sentimientos y sueños, porque una empresa va a arrasar el bosque para montar una fábrica. Julia piensa que de ese modo evitará la tala de ese preciado bosque.

Durante la obra se plasman valores como las relaciones humanas, la sinceridad, el sacrificio, solidaridad, generosidad y la ecología.

Mientras Julia hablaba de como su abuela (Margarita Lascoiti) le había enseñado a respetar y a escuchar la naturaleza y a que se ha de luchar por tus ideales, “aunque estés equivocada, ¡pero ten ideales por los que luchar!”, se me saltaban las lágrimas, o cuando describe su vida junto a Cóndor, así se llama su árbol, como le agradece su sombra, su compañía…tenemos tantas cosas que agradecer a la naturaleza.

Desde Revista Imo, nuestra compañera Desam. ha comentado libros que nos enseñan la vida secreta de los árboles o el efecto biofilia.

Nuestra compañera Desam. compartiendo sonrisas con su amigo, el árbol que la cobija

Creemos y defendemos a la naturaleza y nos encanta poder hablar de obras como El árbol de Julia…por cierto, el narrador ha estado muy bien, al principio de la obra, cuando por accidente se cayó parte del decorado,hizo una gran improvisación “Cosas que pasan en el teatro!”. Es la verdadera magia.

Cuándo sales del teatro con la sensación de que no ha pasado el tiempo, sintiéndote como un niño con ganas de abrazar árboles y de cambiar el mundo, entonces confirmas que ha valido la pena llevar a tu hija al teatro… y por la tarde, al monte a “que vea árboles de verdad y no por televisión o redes sociales” como dice la abuela de Julia.

Gracias por hacernos disfrutar mientras conciencias un poco a vuestro público.

Ficha técnica:

  • AUTOR: LUIS MOTILLA
  • JULIA: LUCÍA MADRIGAL
  • ANDREA / OPERARIA / BOMBERA: JAIONE AZKONA
  • ABUELA: MARGARITA LASCOITI
  • PRESENTADORA / OPERARIA / BOMBERA: MARÍA SIMÓN
  • NARRADOR / AGENTE DEL ORDEN MÁXIMO: ÍÑIGO DE LASCOITI
  • ALCALDE: FERNANDO SOLÍS
  • ESCENÓGRAFO: GABRIEL CARRASCAL
  • DISEÑADOR DE ILUMINACIÓN: PABLO R. SEOANE
  • MÚSICA: ÍÑIGO GARCÍA

Podéis ver dónde continuan actuando en su web http://www.arboldejulia.com/

Enseñar valores con amor

Pressenza, Redactor, Jose Mª Escudero Ramos. Castellón, 2 de diciembre de 2016

Me acaban de contar una historia preciosa, por protección de datos he de cambiar los nombres de los protagonistas.

Un instituto de Castellón, una clase de primero de Secundaria, una profesora muy especial con los clásicos alumnos que están entrando en la “conflictiva” adolescencia.

Hay un chico especialmente alborotador. Su adolescencia efervescente y la educación que recibe en su casa le hace ser un poco agresivo con sus compañeros por lo que estos empiezan a aislarle, nadie quiere jugar con él, no le invitan a los cumpleaños, se siente solo.

El típico día que la gota derrama el vaso, Paloma, la profesora que estaba en el aula en ese momento tiene que tomar una decisión. O le expulsa de la clase hacia el despacho del director, lo que supondría la expulsión del colegio con las consiguientes secuelas y etiquetas sociales de niño rebelde, o darle una segunda oportunidad.

Paloma le pidió que esperase fuera unos minutos. Rafa se fue muy enfadado, a regañadientes, despotricando…”!Qué injusto!!Siempre a mí!”.

Cuando abandona la habitación, Paloma se dirige a los alumnos. “Escuchad, Rafa tiene un problema. Le hace falta amor. ¿Estáis dispuestos a hacer una prueba y darle una segunda oportunidad?” Toda la clase, expectante, respondió que sí.

La profesora continuó “vamos a hacer que pase, le situaremos frente a la pizarra y cuando yo diga, cada uno de vosotros dirá una característica positiva que os gusté de él. Pensad y cuando me digáis le hacemos pasar”

Unos minutos después Rafa entra y se sitúa frente a la pizarra mirando desafiantemente a los compañeros.

Escucha, Rafa -dice la profesora- lo que te quieren decir tus amigos. Rafa, al escuchar la palabra “amigos” abrió los ojos.

Empezó el primero, “Me gusta como juegas al futbol, eres un buen compañero de equipo, haces que ganemos por pasar la pelota”, el siguiente “me gusta cuando cuentas chistes, los vives, eres muy gracioso y espontaneo”, otro “siempre compartes tu merienda cuando a mí se me olvida”…poco a poco Rafa fue cambiando su cara de enfado a la de emoción.  Su expresión mostraba ahora que se esforzaba por no llorar.  “A mí me gusta de ti que eres muy listo, no te cuesta nada entender las lecciones”, “pues a mí me gusta la música que escuchas”, una chica dice “la complicidad de tu mirada”, otra, “tienes estilo” y así los 23 compañeros, “siempre me das folios cuando necesito”, “o me prestas el lápiz” dice otro compañero.

La cara de Rafa era un poema, los ojos humedecidos por unas lágrimas que no dejaba brotar, una sonrisa desencajada que no quería mostrar los sentimientos ocultos. Paloma le puso el brazo por los hombros y le dijo. “Llora, Rafa, permítete llorar. Los hombres sí lloran” El joven rompió a llorar de emoción y gratitud. Toda la clase se levantó y se fundieron en un abrazo caracol, todos haciendo una hermosa espiral, llenando el espacio con esa hermosa energía de amor, perdón y comprensión.

Ese día cambió la vida de muchos niños, en especial la de Rafa, un pequeño gran hombre que podía haber sido expulsado al mundo de la rebeldía y la incomprensión. Todo lo que necesitaba era sentirse amado y valorado.

Gracias a maestras de vocación como Paloma se puede formar personas que no tengan miedo a mostrar sus emociones, es cuestión de educar con valores, en equilibrio, de corazón a corazón.

Todo ocurrió un día cualquiera, en un instituto de Castellón.

 

Artículo publicado en /www.pressenza.com/

Charla coloquio con César Bona por Jose Mª Escudero

Castellón, 29 de septiembre de 2016

El pasado miércoles 28 de septiembre pude asistir a la charla coloquio entre César Bona, considerado el mejor profesor de España, y Alfredo LLopico, gestor cultural de la Fundación Caixa Castelló, organizadora del evento.

img_3482Es la segunda vez que César bona viene a Castellón, en esta ocasión llenó el Palacio de congresos de la ciudad, más de 1.200 asistentes.

¿Cuál es el éxito de César Bona?

Primero decir quién es. César es un profesor de primaria de un colegio de Zaragoza, está incluido entre los cincuenta mejores maestros del mundo según el prestigioso premio Global Teacher Prize, el premio Nóbel de los educadores, por ello es considerado el mejor profesor de España. Su humildad y ganas de “cambiar las cosas” le ha hecho viajar, investigar y ver como se educa en toda España, marcando, no las diferencias que nos separan, sino las cosas que, poniendo en común, pueden hacer un mundo mejor. Ha escrito un libro que se ha convertido en imprescindible para educadores y administraciones, Las escuelas que cambian el mundo.

Ahora sí puedo decir que el éxito de César Bona es ser un poco niño, que según sus palabras es como se ha de tratar a los niños. Escuchando sus argumentos me hace pensar que los adultos matamos a nuestro niño interior. Educamos dejando que ese maravilloso mundo interior quedé dormido para despertar en una absurda competitividad y preparar a los niños para el futuro a base de memorizar lo que mañana olvidaremos y de menospreciar las habilidades que no son “productivas”.

Tenemos que dejar que los niños y niñas vivan en su caos, dice, yo reflexiono, por eso cuando era niño yo no veía el desorden en mi cuarto que un adulto veía.

Cuando vemos a un niño ir con las manos levantadas por el pasillo, nosotros vemos eso, pero el niño está viviendo una aventura con un avión invisible en las manos. Es bueno estimular la inteligencia por ello, continua explicando, es muy bueno que los niños se aburran, que les cargamos con demasiados deberes, mientras los sábados y domingos los adultos descansamos, los críos hacen deberes. No dejamos tiempo para el ocio ni para el aburrimiento.

img_3537Me encantó el ejemplo que puso cuando habla de la educación de una sola respuesta. Si encendemos una cerilla y se la ponemos a una persona delante, la sopla y preguntamos ¿qué ha pasado? Pues que el soplido apaga la vela, se respondería. Y lo damos como respuesta única correcta, sin embargo, habría que decir que el soplido también aviva el fuego… hay más de una respuesta correcta y muy útil de conocer.

Nos abre los ojos cuando nos recuerda que somos seres sociales pero que no dejamos a los niños que interactúen en la escuela. Invita a hacer escuelas participativas, tipo asamblearias,  que los niños y niñas pongan las normas, así serán ellos quienes las hagan cumplir, las cumplirán, serán sus normas. Dice que una vez  en una escuela le dijeron “aquí no hay conflictos, ¿no ves que nos damos tiempo para conocernos?”. Es importante no ridiculizar al diferente, hacerle participar y enseñar que todos tenemos algo que nos diferencia y eso mismo nos puede hacer evolucionar. Hay que escucharles, es simplemente eso. Hemos de educar para una sociedad diversa.

Hace hincapié en las emociones como parte del ser humano y no se les da la importancia que tienen en muchas escuelas y afirma que desde las escuelas se puede cambiar el mundo.

César Bona aboga por unos cambios importantes en la forma de enseñar pero también nos hace una reflexión “si la forma tradicional hace a los niños y niñas felices entonces no se debe de cambiar en esa escuela”. En la educación ha de prevalecer el bien de los niños y niñas.

Nos invita a los padres a que estemos más tiempo con nuestros hijos, “que estemos” conscientes con ellos, no compartiendo una habitación sino jugando y hablando con ellos.

Cuenta el caso de un inspector que va a un colegio, se sienta con la directora y pide “papeles”. La directora dice “pasa aquí un día, conoce a los alumnos y luego hablamos”. El inspector quedó encantado del colegio y la educación que daban sin dar tanta importancia a unos documentos.

Si queremos cambiar las cosas hemos de trabajar en equipo, administraciones, educadores y familia y da un consejo a los ministerios y consejerías de educación: “que fomenten el intercambio de maestros entre escuelas de diferentes partes para compartir y aprender lo que se hace bien en un lugar y en otro”. Todo por el bien de nuestra sociedad, unas escuelas con valores, con la ética imperdurable en el tiempo que nos haga ser mejores personas y así tendremos una sociedad menos competitiva y más colaboradora.

Podríamos enseñar a no tener más que el vecino sino de ver en que manera puedo ayudarle, quizás en ese aspecto ha venido bien una crisis, para empezar a cambiar las cosas.

Al terminar una amiga que no pudo venir a la conferencia me preguntó por César Bona “¿qué tal es? Pues es como tú y como yo, respondí, se emociona al contar las cosas. Así es como se cambia, poniendo sentimiento, viviendo, demostrando que todo es posible…que prevalezca lo mejor para la infancia y la juventud.

Eduquemos pensando en el ahora no en el mañana.