El nuevo cuento de La lechera por Jose Mª Escudero

Recuerdo aquellos cuentos que nos contaban cuando éramos pequeños, fueran quienes fueran los que nos los contaban lo hacían con la mejor intención, pretendiendo dejar una huella en nuestra alma, querían marcar una dirección a seguir con esos cuentos con moraleja.

Me imagino que ahora estaré yo haciendo lo mismo con mi hija, con otro tipo de moralejas pero intentando inculcar siempre los mismos valores inherentes al ser humano aunque a veces entramos en contradicción entre lo que queremos contar, lo que contamos, cómo lo contamos y cómo nos entienden…

Cada generación lo hacemos lo mejor que sabemos, de eso no tengo ninguna duda, lo puedo percibir, sobre todo cuando me equivoco, que son muchas veces.

Ahora que estoy “emprendiendo” me viene un cuento de mi infancia muy especial a la cabeza. Es el famoso cuento de La lechera.

Hace mucho tiempo vivía una familia de granjeros, el día de su cumpleaños María madrugó mucho. Su madre le dijo que hoy podía ordeñar las vacas y llevar la leche a vender, todo el dinero que sacará sería su regalo de cumpleaños.

María ordeñó las vacas que especialmente ese día dieron mucha leche. La joven cargó el cántaro y fue de camino a la ciudad para vender su valiosa mercancía. Por el camino soñaba “con el dinero que consiga compraré una gallina y un gallo, tendrán pollitos, los venderé y me compraré un cerdo, lo engordaré lo venderé y compraré una ternera y sacaré mucha leche y haré que todos los días sean mi cumpleaños”…de pronto se tropieza y se cae el cántaro rompiéndose y derramando la leche y sus sueños. Así terminó su anhelo de triunfo “Adiós a mis sueños de tener una granja” llora la joven. Al llegar a casa, su madre, muy comprensiva, le dice que no pasa nada si ha aprendido la lección de que no puede soñar mientras camina.

Y con ese cuento limitante hemos crecido muchas generaciones.

Con el pensamiento positivo y las nuevas tendencias de crecimiento personal hoy no acabaría así la historia… ¿Qué tal si reescribimos el cuento?

La joven descubre en el camino de vuelta a casa que la leche de vaca no da tanto dinero como podría pensar y plantea un nuevo plan de negocio. “¿Qué pasa si investigo la producción de leche de origen vegetal? ¿Y si hago leche de arroz, avena, almendra y soja? Seguro que encuentro un nicho de mercado y consigo optimizar el tiempo a la vez que hago que las vacas vivan más felices sin que nadie las sobreexploten…”

Llegó a su casa estudió y estudió. Creció y emprendió un negocio de mucho éxito, bueno para la economía de la familia, para la economía local de la zona y para toda la humanidad.

Hemos crecido con una educación limitante, darse cuenta de ello nos abre la mente y el corazón. No importa ser el más… de  lo que sea… importa ser mejor de lo que fuimos ayer. Importa valorar y agradecer, creer en uno mismo, en los demás. Importa confiar en que el universo no hace nada porque sí. Todo nos llega en el momento adecuado y el secreto de nuestro éxito es estar atento para no dejar pasar las oportunidades, que no vienen una vez, están ahí todos los días esperando a que las alcancemos, como los frutos del manzano, no cuando estén los frutos maduros, sino cuando lo estemos nosotros.

Levantarse cada día de la cama es nuestro mejor emprendimiento.

Cree en ti, yo lo hago. Creo en ti… y en mí.

Creo en mis en mis sueños y en base a ellos creo mis realidades.

Feliz día, emprendedores.

Jose Mª Escudero Ramos

Madrid, 5 de junio de 2017