Sonrisa en el alma. Testimonio de Bea Ramos

Madrid, 17 de enero de 2013
Testimonio de Bea Ramos

Bea Ramos, de fiel seguidora de la Revista IMO, nos ha hecho llegar su testimonio de Reiki, algo que sintió tras sus dos primeras iniciaciones. Es de hace años, 2013, pero seguro que para muchos esos sentimientos son muy actuales. El Reiki es una experiencia que hace que nuestras vidas cambien. El Reiki ES.

Bea, gracias por compartir tus vivencias y sentimientos.

 

Sonrisa en el alma

Hoy, 9/06/13, he descubierto cuál es mi lugar en este mundo, el por qué después de poquito más de 4 años en el paro, sigo sin encontrar trabajo, el por qué ciertas personas se han cruzado en mi camino sin tener en principio nada que ver con ellas y las he aceptado como algo imprescindible en mi vida, por fin, sé,  para que he venido a este mundo: Para poner a la gente una sonrisa en el alma.

Poco antes de mi trigésimo sexto cumpleaños, recibí mi primer nivel de Reiki,  y en ese momento, aun sabiendo que tendría crisis de sanación me sentía pletórica, única y extremadamente feliz. Esa felicidad no se me fue, al contrario se aumentó a medida que me notaba como la Energía Reiki iba haciendo su trabajo en mí, esa erupción de espinillas que salió en mi barbilla, ese sarpullido en mis piernas…. Y ese cansancio, e incluso malestar físico, que llegó a llevarme al cardiólogo por una anomalía en el latido, mereció la pena, volvería a pasarlo,  solo por la sensación de sentirme distinta, feliz, libre, única.

Todo pasó  y volvió a mí la falta de paciencia para con los míos, el agobio…

Pero mi Maestra publicó la fecha del taller del nivel 2, ¡nooooo!, ¡no puede ser!…. ese mismo día tenía un compromiso familiar al que me costaba mucho faltar… y la duda llegaba a mí, ¿era una señal? …o ¿yo quería que lo fuese?…. Tomé una decisión el mismo día que di mi primera sesión, esa persona se desbloqueó,  lloró y me dio las gracias por la sesión. Decidí que quería más, quería aprender más para poder dar más.  ¿Era eso también una señal?

Lo era, y lo fui descubriendo poco a poco, empezaron a venir a mis sincronías, casualidades, serendipias, y la última y definitiva, se cambió el curso a otro día. 

Fui al segundo nivel de Reiki,  preparada con mis pañuelitos de papel para soltar todo lo que hiciese falta, coincido con 2 compañeros del nivel 1 y gente nueva,  me siento más tranquila, más abierta a recibir, y llego el momento mágico,  ya soy terapeuta de Reiki,  abulta mucho la palabra, lo que realmente siento es que podré darle reiki a mi madre siempre que me lo pida aunque no esté junto a mí, a mi padre,  a cualquier persona que quiera, y un pasito más en este camino,  un pasito enormemente grande, un pasito divino, un pasito mágico.

Una semana después, tengo una familia nueva habitando en mi corazoncito, una familia compuesta por , por supuesto,  Berta y Marcia, mis divinidades, Juanma y Juan Carlos, compis de nivel 1 y Alicia, Mercedes y Rocío, personas corrientes con un corazón inmenso y bello, lleno de amor. 

Berta nos habló de la crisis de sanación en los 21 días siguientes, que sería más emocional que la del nivel 1, quien me lo iba a decir,  entre nosotros comentábamos cosas, y cada uno sentía algo diferente, pero todo lleno de amor,  mi relación pegó un gran giro, llegué a entender algo que estaba trabando mi relación, que ahora fluye como un río en calma, y empecé a sentir, a sentir y a sentir,  hasta las pelotillas de mis calcetines mientras caminaba hacia el cole de mis hijos, escucho el silbar a un chico que iba por la otra acera;, en la cocina, con la campana puesta, la radio escuchando música y dale que te pego a los fogones, de repente, me paré, oooohhhh, que fuerte, escuchaba el tic tac del reloj colgado en la pared,  no me lo podía creer,  ¿por qué tenía esa sensibilidad en mis sentidos?

 Y llegó el culmen de todo, cuando mi marido se acostó y me abrazó, hasta el roce de las uñas en la sabana me molesto en los oídos, ¿esto iba a ser así los 21 días?, porque me dolía la cabeza, me sentía desbordada de sensaciones, y mientras tanto hay que seguir con la vida, con tus rutinas y deberes, pero con una sonrisa en el alma.

Bea en la actualidad está trabajando. Es nivel 3 de Reiki y acupunturo. Es una mujer trabajadora y muy buena madre. Siempre que puede da Reiki en presencia o a distancia.