Aprendiendo las costumbres limpeñas

Limpio, Paraguay

Jueves, 16 de agosto de 2016

Artículo escrito por Desam. Ferrández

 

 

Llevamos 24 días en Limpio, Paraguay, estoy encantada y a la vez sorprendida por algunas de sus costumbres.

Hay casas que no tienen timbre ni campana y para llamar se ponen delante de la puerta y baten palmas, palmean, jaja. Digo casas porque donde estamos viviendo hay casitas con su trocito de jardín y arbolitos, unos más cuidados que otros.

Algo que también me llama mucho la atención es que todos van a su trabajo o donde se desplacen cargados con su mate, o sea, termo, vasito (guampa) con su bombilla y la hierbita lista para recibir el agua y por supuesto comparten con compañeros o amigos, a nosotros también nos pasan la guampa para que tomemos con ellos, es lo que más los caracteriza, ofrecen lo que tienen con mucha generosidad y libre de todo escrupulosidad.

Hay mucha costumbre de cantar karaoke, la diferencia con Castellón es que ellos lo hacen en sus casas con familia y amigos, en lugar de salir e ir al local donde intentamos cantar y emitimos sonidos indescriptibles, jeje.

Los limpeños escuchan mucha música española y extranjera, tanto actual como de hace años, de hecho hay canciones que me recuerdan a cuando yo era adolescente jeje. Escuchar esta música es algo que me gusta especialmente, ya que pensaba que estaríamos oyendo todos los días el mismo tipo de sonido salsa o similar y a mí me encanta la variedad.

Otro hábito muy utilizado es que todos “comparten” su música contigo ja ja, parece ser que el botón del volumen este averiado o se ha quedado enganchado en el +. Aquí los altavoces o bafles son más grandes que el propio coche donde se escucha, son enormes y se pueden comprar en cualquier mercado.

Hacen lo que en Castellón llamamos “torra” aquí se llama asado, con carbón en lugar de leña. Casi todos tienen una barbacoa preparada para usar. Nuestros vecinos, que el sábado tuvieron a bien invitarnos a cenar a su casa, primero hicieron la berenjena y el calabacín, ya que nosotros somos veganos, y luego el asado de turno, en esta ocasión pescado con salsa a la barbacoa.

Otro día, durante un taller que impartimos paramos para el almuerzo, que según  sus costumbres es alrededor de las doce, e hicieron  choripan, me llamó la atención  que se lo comieron hasta de pie,  tras degustar el preciado manjar apareció alguien con los refrescos, una vez terminada la comida, y luego continuamos con la entrega de diplomas.

Limpio es una ciudad donde lo que más se vende en la calle es comida,  en cualquier esquina encuentras un choripan o similar. Por las mañanas, bien  temprano, pasa un vendedor con su motocicleta vendiendo por la cuadra (manzana) chipas, el panecillo de queso típico de aquí, mientras su altavoz grita ¡chipa!, ¡chipa casera! En los “colectivos”, para nosotros autobuses,  muy frecuentemente algún vendedor sube en una parada, emite su canto “chipa, chipa, calentita, a mil” y se baja en la siguiente parada, bueno, realmente paradas hay pero el colectivo se detiene haya donde vea a un posible pasajero.

Todavía tienen la sana costumbre de devolver los envases de cristal, ¡son retornables!

¡Bien por ellos! pues me parece que es un ahorro energético para el planeta, en lugar de triturarlos para hacer, de nuevo, otra botella. Tal y como dice el  refrán “allá donde fueres, haz lo que vieres” pues eso hago, guardo los envases de cerveza o refrescos y los llevo para canjearlos en la siguiente compra.

Por fin hemos encontrado en Asunción un bar para comer (patatas fritas y arroz) similar a los de España, ya que aquí hay patios de comida o bares donde lo que más se encuentra son empanadas, hamburguesas y comida variada siempre hecha con carne o queso.

Esta es mi impresión hasta el momento, seguiremos aprendiendo de estas bellas almas, que es lo más nos gusta.

Gracias limpeños.

Gracias universo por traernos hasta aquí.

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